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lunes, 25 de febrero de 2008

William Goldling - El señor de las moscas

En esta breve reseña he evitado hacer spoilers importantes. Hay comentarios sobre los personajes en los párrafos 2 y 3, pero no son detalles demasiado pormenorizados.



La obra de William Goldling nos sitúa en una isla donde unos niños ingleses, alrededor de treinta, caen en un avión accidentado durante la segunda guerra mundial. Si bien al principio mostrarán una conducta plenamente civilizada basada en lo que se les ha inculcado en el seno de su sociedad (leyes, orden, jerarquía, responsabilidad, etc), con el paso del tiempo, cada vez más niños se rendirán a sus instintos más primarios.

Algo más en profundidad, la historia diferencia dos grandes líderes que representan características muy diversas, Ralph, más ordenado y civilizado, más lógico y dispuesto a escuchar; y Jack, más impulsivo, instintivo y creído. La mayor parte del peso de la historia recae sobre estos dos personajes, así como sobre Piggy, que viene a ser la voz sensata de la obra, un tipo inteligente del que todos se ríen por que es gordo y lleva gafas (que utilizan para encender fuegos y son uno de los recursos de los que disponen) y, realmente, dice lo que, a menudo, nadie quiere oír. Simón, ya en un plano algo más secundario, representa un plano místico/religioso y es relacionado con el mito de Platón, como aquel que va la luz y lo comunica.

En un primer momento, Ralph es declarado líder por el grupo de niños, y la historia gira en torno a cómo se organizan para buscar comida, mantener una hoguera encendida para alertar a barcos que puedan navegar por la zona, etc. Y todo funciona más o menos bien hasta que el Miedo hace aparición, primero en los más pequeños y luego, poco a poco, en los mayores: va generando dudas, va corrompiendo la estabilidad del grupo.

A medida que avanza la trama, la historia se vuelve más violenta, más cruda. La "humanidad" se relaja, el orden se altera, la jerarquía se deteriora. Jack, como líder de los cazadores, se independiza con los suyos a otra zona de la isla. Y, al poco, comienzan las disputas entre ellos, que se irán volviendo más y más tensas hasta el mismo final del libro.


El señor de las moscas profundiza en la mente del hombre en un ambiente libre, sin normas, sin castigos; en como bajo determinadas circunstancias se volvería a un comportamiento animal, salvaje. Incide en el miedo, en la violencia que este engendra, en el misticismo y en lo irracional, en la tensión entre mentalidades opuestas, en el sentido común frente al instinto...

La visión de Goldling puede resultar un tanto desencantada y supone, pues, una vuelta a los pasados más reconditos del hombre, cuando nada en absoluto nos diferenciaba del resto de animales.

P.D.: Gracias a Xelai y Goethe de Nación Rolera por las anotaciones pertinentes sobre los personajes.