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lunes, 18 de febrero de 2013

El lado bueno de las cosas - David O. Russell

No doy dos duros por el éxito de esta película en los Oscar y ya en los Globos de Oro solo se llevó el premio a la mejor actriz de comedia (Jennifer Lawrence). El lado bueno de las cosas es una película aceptable, entretenida y con unos cuantos puntos interesantes; pero no trasciende. Se queda ahí, acomodada en su sitio. Termina y se olvida. Sin más.


Pat (Bradley Cooper) le dio una paliza al amante de su pareja y pasó 8 meses en un psiquiátrico. Ahora vuelve a casa de sus padres (Robert De Niro y Jacki Weaver, nada menos), teóricamentre rehabilitado y dispuesto a buscar el lado bueno de las cosas, aunque bastante obsesionado con volver con su expareja. Y un día conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence) y a pesar de las reticencias iniciales empiezan a labrar una curiosa amistad, a caballo siempre entre el acoso y la necesidad.

Aquí tenemos a la familia del protagonista.

No estamos ante una película horrible, es cierto; aunque desde luego tampoco estamos ante una de las películas del año. Bueno, mejor dicho: «espero, sinceramente, que esto no sea una de las películas del año». Y es que a pesar de que nos encontramos ante un reparto sólido (Lawrence y Cooper están muy bien en sus papeles sobreactuados y el pequeño papel de De Niro es, como siempre, un placer); de que la película es una dramedia completamente funcional, de que tiene una buena banda sonora alejada de lo habitual en el cine más comercial, de que Lawrence tiene un tipazo que David O. Russell destaca en cada primer plano de su culo (verídico, el momento de «échate hacia atrás» con Chris Tucker es ya exageradísimo) y de esa recreación onanística de la curva que configura su cintura con su cadera; a pesar de todo ello, decía, la película está lastrada por una dirección que en ningún momento pasa de normalita quizá debido a querer respetar en exceso el género, por demasiado metraje (la película agradecería durar 20 o 30 minutos menos sin ninguna duda) sumergido en las vueltas que dan los personajes una y otra vez hasta la crónica de un enamoramiento anunciado y a una segunda mitad que, por momentos, parece un parche brutalmente encasquetado sobre el esqueleto más personal de la primera.

A ver, mujer, vente, que aunque el cartero siempre llama dos veces hacer esto está feo.

El lado bueno de las cosas es una comedia válida a la que merece la pena echarle un vistazo, un producto con un reparto destacado y sorprendente (nunca me hubiera esperado nada de Jennifer Lawrence, la verdad) y una apuesta bastante original por momentos dentro de su estilo. Pero si esperáis estar ante una gran película podéis seguir buscando, porque, aunque correcta, la película de David O. Russell no tiene nada especial que ofrecer. Es una comedia romántica al uso para lo bueno y lo malo. El envoltorio de locura no es más que un plástico de colores.

Nota: 6,5. La película funciona y la gente cumple, entretiene aunque ciertos momentos resultan algo desesperantes. El final, completamente predecible, hasta en su forma y en cómo se va a llegar a él son un guiño, un beso fugaz en los labios al género, seguramente bajo la lluvia y en un puente sobre el Sena.

Y de propina:
No quería recurrir a un truco tan vil, pero se ve que a O. Russell le funciona. A ver...

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Tres reyes.