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jueves, 27 de septiembre de 2012

Jim Botón y Lucas el maquinista - Michael Ende

Jim Botón y Lucas el maquinista es el tercer libro que leo del señor Ende, tras Momo y La historia interminable. Un cuento infantil plagado de aventuras y exaltación de la amistad que nos presenta una pequeña isla llamada Lummerland, del tamaño de una casa, en la que habitan el rey de Lummerland, Alfonso Doce-Menos-Cuarto, dos súbditos, el señor Manga y la señora Quée, y Lucas, el maquinista que recorre la isla con Emma la locomotora. Un día llega un paquete con un niño negro, Jim Botón. La dirección del envío está llena de faltas de ortografía y el destinatario es la señora Maldiente, pero como la nota parece poner Lummerland, y la señora Quée se enamora maternalmente del pequeño negro, deciden quedarse el paquete y decirle al cartero que sí, que ya se ha aclarado todo y que el paquete estaba correctamente enviado. Y Jim Botón crece, convirtiéndose en un niño adorable que sigue los pasos de Lucas. Hasta que el rey convoca a Lucas y le informa de que debe deshacerse de Emma, porque no habrá sitio para dos maquinistas en Lummerland. Entonces Jim y Lucas, con Emma, huyen de la isla y se entregan a una vida aventurera.


Michael Ende ganó el premio al mejor libro infantil alemán en 1961 con esta novela. Luego vendrían sus dos obras más conocidas, las que ya había leído; pero con esta ya cautivó a la crítica.

Jim Botón y Lucas el maquinista cuenta una historia mucho más infantil que Momo, no evoca tantas cosas ni es tan oscura. Los personajes están menos detallados y muchas veces las cosas se arreglan porque sí, porque es una historia para niños y tienen que arreglarse. Lo cierto es que, en ocasiones, el libro me transmitía la sensación de que Ende tampoco se quería matar mucho. «Es un libro para niños, con esto vale.», me lo imagino así perfectamente. En cualquier caso, salvo esos momentos concretos, casi todos ellos relacionados con las capacidades de Emma, que es una locomotora vieja y gorda, pero lo mismo flota como un barco que combate fieramente; el cuento es muy entretenido. La redacción en castellano es clara, concisa y bonita, a cargo de Adriana Matons de Malagrida. Y menos mal, porque a mi memoria vuelve la traducción de Momo y casi siento un escalofrío.

Aquí os dejo la nota de entrega de la que ya os he hablado.

Mis momentos favoritos, creo que son los que irradian más imaginación, son el descubrimiento del gigante aparente y la descripción de la sociedad infantil china, que yo me imaginaba como una especie de matrioska de niños hiperdotados. Aunque la conversación con Nepomuk y todo lo sucedido en la ciudad de Kummerland está muy bien, se cuentan historias que hacen un contrapunto muy interesante con el momento aparentemente anticlimático del libro y Ende controla muy bien la situación para que nos guíe sin aburrimiento hasta el final de la historia. El final-final no fue muy de mi agrado... pero eran los años 60, claro; y algunos puntos de la entrada en Kummerland tampoco me gustan demasiado. Mucho salto de fe de «la suerte está con nosotros» para mi gusto. Pero lo que menos me gusta es, sin ninguna duda, la transformación de la señora Maldiente. Me sentí un poco estafado con eso. No pude evitarlo.


El libro está divertidamente ilustrado por F. J. Tripp, aunque personalmente es un estilo de dibujo que no es precisamente de mis favoritos.


Nota: 7. Jim Botón y Lucas el maquinista es una lectura rápida, divertida y cuenta con la imaginación desbordante de Michael Ende.