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viernes, 24 de septiembre de 2010

Jhereg. Intriga en el Castillo Negro - Steven Brust

Este es el primer libro de la serie de Vlad Taltos. ¿Qué decir? Ha sido una de las obras más entretenidas y con más gancho que he leído nunca. Tan veloz como los primeros libros de Geralt y, aun así, con todos los pasos desgranados, mostrados paso a paso dentro de la lógica interna del mundo en que nos sitúa. Fantástico.



En el mundo de Vlad Taltos habitan los humanos (llamados «orientales») y los dragaeranos (que son la gente bien de la región en la que todo comienza, que desprecian a los humanos, viven miles de años y son unos tíos muy suyos). Los dragaeranos se agrupan en 17 Casas llamadas como las distintas criaturas que pueblan la región. El padre de Vlad compró con años de ahorros un título de la Casa Jhereg, por ello Vlad es, ahora, miembro de la Casa. Los dragaeranos tratan a los orientales como ciudadanos de tercera (los mestizos entre Casas son tratados como ciudadanos de segunda y se hace hincapié en que a los orientales se les trata peor); aunque tengan el título de una Casa. No obstante, Vlad tiene unos cuantos amigos y un par de talentos interesantes. Y es que el señorito Taltos (que así se apellida) es un asesino de tomo y lomo, tiene una cadena dorada que se llama Rompe Hechizos (¿adivináis por qué se llama así?), un gran surtido de armas que varía constantemente (tira las usadas al cajón del «nunca más» —dentro de este mundo tiene su razón de ser, nada es completamente aleatorio), tiene un exmiembro de la Casa Dragón como compañero de fatigas, un jhereg (no un Jhereg, un jhereg, con minúscula, la criatura por la que se bautizó la casa: es un pequeño reptil alado carroñero y, además, un cachondo mental), y otros aliados entre los que contamos a Cawti —su mujer—, Aliera —una mujer de armas tomar—, Kiera —una tía de la que no sé si se dice que es super atractiva pero yo me la imaginé así y que es una de las mejores ladronas del mundo— y Morrolan —un señor de los Dragones que mola un huevo en todo momento.

Ese es el pastel. Ahora empezamos a saborearlo.

La narración tiene un ritmo trepidante que tienta al lector a leer siempre un poco más. Un capítulo más. Hasta que la situación amaine, pero nunca amaina; y las páginas son devoradas una tras otra. Sin compasión. El ambiente en que la magia es una constante que cualquier dragaerano practica, en la que con un poco de dinero cualquiera opta a resurrección, y en el que además nos encontramos con la brujería oriental, con la política de asesinatos, y con las intrigas, los mitos y todo lo demás. Brust se atreve a jugar en un escenario demencial del que la fantasía suele rehuir, un escenario que podría parecer completamente incontrolable y que, sin embargo, se muestra perfectamente lógico y coherente consigo mismo.

Peligroso, encantador, canalla, noir, inquietante, cínico y macabro, Vlad Taltos es una de esas obras que suponen un pequeño punto y aparte en el mundo de la fantasía, un soplo de aire lleno de vida.

Nota: 10. Porque mola mil y ya está. No se me ocurre nada malo que decir del libro. Podría ponerme tiquismiquis y decir que es la primera parte de una serie de 19 libros de los cuales sólo hay 3 en castellano y no parece que vayan a salir más próximamente. Ah, y que actualmente son muy difíciles de conseguir, pero bueno... nada de ello lo hace peor libro.

Absolutamente recomendada.

¡Gracias, Fernando!