Google+

lunes, 20 de septiembre de 2010

León, el profesional - Luc Besson

Había visto esta película hace mucho tiempo y la recordaba casi con devoción y cariño. En su momento, en realidad, me había parecido impresionante y cautivadora. Esta semana, en parte debido a que mi novia no la había visto, volví a verla. Si bien me gustó, la sensación ya no fue la misma. Tal vez la imagen haya envejecido mal, tal vez ahora le exija más espectacularidad o lógica a las historias o qué se yo. No obstante hay dos cosas que no han cambiado: el magnífico, increíble, maravilloso trabajo de Jean Renó y el espectacular trabajo (contando su edad, sobre todo) de Natalie Portman, que supongo que es el que le abrió las puertas de sus actuales papeles.



Leon cuenta la historia de un asesino a sueldo (Renó) muy meticuloso y profesional. Cuando la familia de la niña de 12 años que vive al lado es asesinada, la acoge a ella (Portman) y le enseña a «limpiar». Leon, que estaba perfectamente conforme con su vida descubre algo más allá: sentimientos, amistad (la relación con Portman es completamente fraternal, lo que creo que se ampara completamente en esa magnífica interpretación de Renó capaz de conseguir un permanente toque de inocencia en su frío y despiadado personaje) y, tal vez, el deseo de una vida más tranquila.



La película es entretenida y activa. Los personajes son carismáticos, interesantes y, como ya he dicho, las interpretaciones los hacen épicos: Leon, Mathilda y Stansfield (Oldman) —este último con su sobreactuada excentricidad, que lo vuelve inquietante— constituyen un grupo sublime sobre el que tejer la trama, que dicho sea de paso, es de lo menos lúcido de la película.



La labor de Luc Besson, desde mi profana opinión, está bien, eligiendo algunas tomas para que resulten muy impactantes y llevando con gran soltura las escenas más costumbristas de Renó y Portman, casi, como padre e hija.



La música acompaña bien a la película pero no es, creo, nada memorable.

Nota: 7. La película está bien, es entretenida y sorprendente. Los personajes —y cómo son interpretados— son de lo mejor que he visto, el resto, aunque está bien, no es, ni mucho menos, maravilloso.