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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Million Dollar Baby - Clint Eastwood

Clint me gusta mucho como actor, ese toque de machote canalla mola; pero lo cierto es que como director nunca me ha caído en gracia. Banderas de nuestros padres, que es la que mejor recuerdo, me pareció bastante aburrida y anticlimática. Si añadimos a eso el hecho de que Million se trata de una película sobre una boxeadora, la película parecía abocada al pozo de las indeseables.



El caso es que sabe dios por qué —tras años de insistencia de mi padre y de algún otro sujeto perdido más—, me decidí a verla. He de decir que la sorpresa fue completamente positiva. Million dollar baby mola un mundo.

No sé qué es lo que tiene, aparte de unos actores más carismáticos que un hechicero munchkin (badumts), pero... lo tiene. La historia está bien y resulta atractiva y emotiva, pero opino que analizada con frialdad... no tiene nada que la haga destacable. Los personajes molan, sí, pero son bastante prototípicos: el Clint duro que no quiere saber nada de la moza porque no entrena mujeres, pero que luego decide hacerlo —oh, sorpresa—, la moza llena de determinación como un cochinillo y Morgan Freeman en su habitual papel de... hm... de Morgan Freeman —hay que reconocer que el tío hace muy bien de negro no retrasado que mola un puñado, que es como creo que se deberían definir los papeles de este hombre—  con el que, desde luego, cumple a la perfección. Bueno, con aires más serios —tampoco mucho más serios, no vayáis a pensar—, diré que la imagen está muy cuidada, que las escenas largas —tirando a panorámicas— están cargadas de sombras que anticipan la película que el espectador se va a encontrar como si ésta fuera un borracho en un coche a las 4 de la mañana. ¡STROMPF!


La música, también creada por Clint Eastwood, cumple sin mayor brillo. Hay una melodía más o menos hermosa hacia el final de la peli, pero tampoco es que me haya hecho muescas en el corazón. Bien sin más, hay gente dotada para emocionar musicalmente a los demás y gente que no: Clint, buen hombre, paga a un buen compositor.

La historia (ATENCIÓN, MARINEROS, ESTE PÁRRAFO —y sólo este— CONTIENE SPOILERS MENORES) trata de que una mujercita de 31 años, llamada Maggie Fitzgerald (Hillary Swank), quiere ser campeona de boxeo de los pesos welter y para ello quiere que la entrene Dunn (Eastwood), porque con él al mando ganará seguro. Eastwood remolonea, se hace el difícil como si de una adolescente en celo pero que no quiere parecer muy guarrilla se tratase y un día le abre sus puertas. Hay muchos más matices, sí, pero en esencia es eso. El caso es que se nos mostrará el meteórico ascenso de Maggie hasta su completa caída. La película lo abarca todo. Y junto a ella habrá una constante, que es Dunn (niel Faraday no, sólo Dunn). Todo esto aderezado con una historia triste y desoladora. Sí, la película en realidad nos cuenta dos historias pero las entrelaza a la perfección en un trabajo de esmerado artesano haciendo que el final tenga un plus especial. Las dos historias son soberbias y el final cierra ambas.

Mi más sincera recomendación.

Nota: 9.


Añadido: mientras elaboraba mi humilde reseña consulté Film affinity y no puedo dejar de copiar la cita de la reseña del ABC:
"Clint Eastwood se merece un parche en un ojo. (...) Una película tan llena de vacío que se está en ella con las angustias y espasmos de un pez tirado en la cuneta. (...) Puntuación: ***** (sobre 5): Obra maestra" (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC) 


Ni más ni menos, señores. Qué arte, qué don para la palabra. Así me sentí yo viéndola, cual pez en la cuneta. Ahora en serio... me parece bastante horrible como parte de una crítica pero... allá cada uno.