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lunes, 19 de julio de 2010

The Wire, 3ª temporada

Hace ya unos 10 días que terminé esta temporada de The Wire.

Ya expliqué en entradas anteriores de qué iba The Wire y cómo funcionaba el asunto, hoy me voy a centrar en cosillas sobre la tercera temporada para no extenderme en un post eterno. Esta vez nos sitúan en un contexto algo más elevado que en las dos primeras, que se ocuparon del gueto negro y del puerto y su mafia. Esta vez los narcos establecen una alianza y unen sus fuerzas, constituyendo un enemigo que, libre de rencillas internas, es mucho más organizado y duro (aunque surja alguna que otra disputa). Además, empezamos a ver algunos de los tejemanejes en la política de Baltimore (en los que se ahonda más en las dos siguientes temporadas, por lo que tengo entendido).

Los personajes que ya habían presentado mantienen el tipo y siguen luciendo y evolucionando y los que presentan nuevos son, sencillamente geniales: Carcetti postulándose para alcalde, Colvin y su idea de Hamsterdam...

Como en el resto de la serie, tenemos planos muy largos y, en general, un desarrollo muy calmado. Las secuencias a veces parecen alargarse sin contar nada, pero tiene un sentir especial. La serie capta y manipula a la perfección el sentir del espectador en una destacable labor de los distintos directores que pasaron por sus capítulos.


Esta es la intro de la tercera temporada, la mejor de las versiones de la canción de The Wire, en mi opinión, que se vieron hasta el momento.


Una temporada increíble, como todo lo que había visto de la serie, reafirmándose como una obra completamente imprescindible.

Nota: 10. Sin ninguna duda, la serie que más me ha impactado nunca.