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martes, 23 de marzo de 2010

Drácula - Bram Stoker

La historia de Drácula es, creo yo, mucho más conocida por sus versiones cinematográficas - destaco la Bram Stoker's Drácula, de Coppola - que por la novela de Stoker y, honestamente, no lo entiendo.

Las diferencias entre ambas suponen un enfoque completamente distinto. Esto no tendría porque ser ni bueno ni malo; distintos enfoques pueden resultar igual de interesantes. Este no es el caso. La novela supera a la película en todo, absolutamente en todo.


Argumento (contiene detalles de trama):
La historia trata del vampiro Drácula y de su intención de irse a vivir a Londres, donde hay muchas más personas y sangre lozana. No obstante, la historia es contada por quienes se enfrentan a él para evitar que su villanía pueda existir.

Comienza cuando Jonathan Harker, procurador, visita el castillo del conde Drácula en Transilvania, para terminar el trabajo (la adquisición de ciertas propiedades en Londres para el conde) de George Renfield, un amigo suyo. Aunque al principio el conde parece un viejo encantador y normal, la situación se vuelve más y más oscura y más claramente maligna con cada día que pasa. Jonathan es prisionero del conde, en cuyo castillo residen, además, tres fantasmagóricas mujeres que dejan claras sus intenciones de querer chuparle - la sangre - a Jonathan, quien las describe bastante eróticamente, aunque recalcado la sensación impía que transmiten.

Drácula se va del castillo hacia Londres y Jonathan sigue preso. Mientras, Mina - la esposa de Jonathan - se impacienta y va a pasar unos días con su amiga Lucy Westenra - de quien nos insinúan repetidas veces que es de buena familia.

Lucy empieza a enfermar: cada vez está más pálida y demacrada y se le marcan más los dientes. Evidentemente, se interpreta como producto de alguna enfermedad, aunque lo que le pasa - evidentemente - es que se está vampirizando (porque Drácula se está alimentando de ella).

Dado que el estado de salud de Lucy no mejora, sus amigos (que querían ser algo más pero sólo uno tuvo suerte) Arthur Holwood, Quincey Morris y Lord Goldaming consultar al doctor Seward, director del manicomio en el que actualmente se encuentra George Renfiel, aquejado de unas ideas... difíciles de compartir, aunque bien argumentadas dentro de su trastornada visión. Como él tampoco es capaz de hacer mucho, pero sospecha algo raro, hace llamar a su maestro, el doctor Abraham Van Helsing (extraño médico cuyas clases ya incluía procedimientos... poco ortodoxos).

A partir de este punto la novela se vuelve más esotérica abiertamente, pues antes era meramente implícito, dado que los personajes desconocían que se estuviese rompiendo lo que consideraban normal. Rematan a Mina, que al morir renace como No Muerta (vampira) y luego encaran su confrontación con Drácula, en una batalla que los llevará de vuelta al castillo de Transilvania donde todo comenzó.


Personalmente, creo que lo más llamativo del libro no es, para nada, el argumento, sino cómo está contado. Ya de entrada, la estructura epistolar llama la atención. Además, el estilo profundamente descriptivo - a menudo sobrecargado - acentúa ese toque victoriano que, supongo, es el mismo que intentó reflejar H.P. Lovecraft unas cuantas décadas después.

Como parte de esa elaborada, y detallista, descripción se encuentran los personajes, de los que se matiza su aspecto con bastante énfasis, contribuyendo a hacer mucho más gráfica la lectura y, con el paso de las páginas, a base de pequeñas pinceladas, ofrece una completa visión psicológica de cada uno de ellos: sus miedos, moral, sentido del humor, confianza en los demás, etc.

De drácula, además, se hace especial hincapié en mostrarnos sus capacidades, cuya magnitud se va concretando, igual que los aspectos psicológicos, con el transcurrir de las páginas.


La novela es, como cabría esperar, oscura y tenebrosa. Tiene una atmósfera por momentos opresiva, a la que contribuye la trabajada descripción de cada punto, que permite saborear más delicadamente cada uno de los puntos que no encajan. No obstante, es el erotismo de la obra lo que más me sorprendió de la misma: el pasaje de Jonathan con las tres vampiresas era bastante evidente, una de las descripciones de Lucy, el resalte de la voluptuosidad constante en labios y figura, e incluso las palabras que elige para la muerte de la primera vampiresa.


Nota: 9. Una gran novela, deliciosamente narrada y con un encanto particular en sus formas.