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miércoles, 18 de julio de 2012

Vida en otro planeta - Will Eisner

Vida en otro planeta parte de la recepción de un mensaje proveniente de otro planeta, Barnard, una secuencia de números primos, lo que desatará una serie de intereses ruines y codicia pura, en una espiral que pronto se irá de la manos de todos sus contendientes. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar cada uno?


Vida en otro planeta es una historia sobre las bajezas humanas. En realidad el «otro planeta» no tiene la más mínima importancia, de vez en cuando nos hablan de él, pero en ningún momento deja de ser más que un mensaje recibido, lo importante del cómic es la respuesta que dan los gobiernos (el de EEUU y el de la URSS), el interés de Mark Argano, el sueño de la Gente Estelar (una secta de gente que quiere ser enviada al nuevo mundo) y el idealismo de Jim Bludd, el único tipo honrado de toda este cruce de intereses.


La importancia de llamarse Will Eisner

Esta obra se publicó después de que el autor tuviese un nombre consolidado en el mundillo. Will Eisner es uno de los verdaderos pesos pesados. Supongo que en su momento no encontró hueco comercial para ella, aunque este surgió tan pronto su nombre se escribía con neones de colores. Según he leído, se escribió antes que Contrato con Dios, aunque se publicó después de este.

Vida en otro planeta es un cómic decepcionante, salvado por un dibujo oscuro, triste e increíblemente expresivo, por la desesperanza con la que trata a muchos de los personajes y por la elaboración de la composición de las páginas, muchas de las cuales no tienen viñetas propiamente dichas. El trabajo gráfico, sinceramente, es impresionante. Que Eisner domina como pocos (o como nadie) las técnicas de esta a veces denostada arte me parece un hecho indiscutible, y muchas de las páginas de Vida en otro planeta le avalan.



Lo malo de llamarse Will Eisner

No obstante, Vida en otro planeta tiene una serie de puntos oscuros que considero imposible negarse a ver, aunque la fuerza de un nombre como el de Will Eisner puede hacer que muchos se nieguen a hacerlo o que consideren que si lo hace él, está bien hecho. Lo siento, no simpatizo con esa idea, aunque supongo que todos tenemos nuestros artistas mimados a los que consentimos especialmente:
—Jim Bludd: el astrofísico al que la CIA fuerza a trabajar como agente en delicadísimas misiones de las que dependen muchos intereses. Como Princesa por sorpresa pero con agentes de la CIA. Genial, de verdad.
—Mark Argano: la mayoría de personajes del cómic huyen, un poquito al menos, del arquetipo más puro con pequeños detalles que intentan romper el tópico. Mark Argano no, su caída hacia el «típico científico malo y loquísimo» es de impresión. De mala impresión.
—Todo lo que intenta parecer de ciencia ficción. De verdad, he intentado obviarlo, pero no puedo. Es horrible. Sencillamente. Supongo que podríamos perdonarla. Si somos muy buenos. No, lo siento, no puedo. Es aburrida, absurda, infundamentada (es decir, no sigue los fundamentos de la ciencia real y tampoco da ninguno propio, como hacen otros autores). Cuando hablan de ciencia en el cómic, personalmente, tengo la sensación de ver a niños pequeños especulando y sugiriendo tonterías, como fusionar la inteligencia de las plantas que buscan el Sol y la de los humanos para conseguir un híbrido planthumano que enviar a Barnard, sin que haya ninguna razón dada en el cómic (creo recordar) para inferir que ese híbrido (ya sin meternos en lo de la inteligencia de las plantas) tenga más opciones de supervivencia, comunicación o cualquier-tipo-de-ventaja en Barnad. Tampoco queda claro por qué los gobiernos buscan a los astrónomos, contando que pueden captar perfectamente los mensajes y que estos científicos no tienen más información que ellos. Y queda especialmente para la posteridad el hecho de que asuman que un viaje a un punto localizado a 10 años luz, se haga en 10 años en un cohete cualquiera con la tecnología de la Guerra Fría. Muy épico todo. 
—Dilución de diluciones. El problema de esta historia, el problema que engloba todos los demás, es que Vida en otro planeta es un cómic homeopático. Al principio se nos presentan una trama y de esta se ramifican las demás. Todos los personajes y todos los intereses parten de ese punto 0. Bien. El caso es que siguen apareciendo personajes y varios de los que nos han presentado desaparecen casi por completo (como el fundador de la secta, que acaba siendo muy secundario, cuando, en mi opinión, tiene una de las subtramas más interesantes del cómic o el propio Argano, del que podríamos decir lo mismo, aunque viendo cómo se trata la ciencia en el cómic quizá haya sido mejor hacerlo casi desaparecer rápido). Finalmente, hay tantas historias que es casi imposible que se definan, son como insinuaciones; están demasiado diluidas como para aportar algo tangible. Vida en otro planeta intenta abarcarlo todo en 130 páginas y se le escapa el aire. La historia se le escurre. Y es una verdadera lástima.


Nota: 4. De verdad que me resulta extraño (esperaba cualquier cosa menos esto) escribir una reseña negativa sobre este cómic. Ha sido mi primer acercamiento a este autor prácticamente legendario, pero no podía pasar sin decir que se trataba de una obra algo aburrida, plagada de tópicos y con unas exigencias de suspensión de la incredulidad que yo, al menos, no fui capaz de aportar. El dibujo, eso sí, realmente magnífico.