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lunes, 16 de julio de 2012

Solomon Kane - Michael J. Bassett

Solomon Kane es maliña. Es verdad. Pero no creo que se merezca su horrible fama. Solomon Kane es maliña como Blade Runner, sin más. Sí, lo sé, todo el mundo adora Blade Runner, a Ford, el discurso final del androide, el ambiente. Sé que muchos pensáis que es mejor que la novela en que se basa. Pero yo no. No es que me parezca una película horrible, pero mediocre con todas sus fuerzas sí. Y Solomon igual.


Dirección y guión corren a cargo de Michael J. Bassett. La obra original, por si alguno desconoce este dato, es una serie de relatos de Robert E. Howard, creador también de Conan y un magnífico narrador de Mitos de Cthulhu. Reconozco que no he leído los relatos de Kane, pero aunque la película no es gran cosa, es algo que he aceptado como pendiente viéndola.

Así que evitaré referenciar a lo poco que sé del personaje literario por amigos e internet y me voy a centrar en la película como si no existiese el personaje de Howard.

Solomon Kane

Solomon Kane es un diestro espadachín y pistolero que lleva una vida de aventuras, saqueo de tesoros, muerte y desolación. Es un saqueador ruin y malvado, un tipo despreciable. Durante el asalto a una fortaleza, él y sus hombres se adentran por un pasillo lleno de espejos donde un montón de criaturas demoníacas salen de los mismos y empiezan a matarlos. Kane llega hasta el final del pasillo y accede a la sala del trono, donde un demonio de espada llameante le informa de que su alma está condenada y que será de los demonios en cuanto muera.

Kane huye y busca refugio en un monasterio. Debe huir de la vida de maldad y violencia, debe redimir su alma. Pero el abad lo expulsa de allí porque no cree que ese sea «su camino» y le recomienda ir hacia Devon, sus tierras ancestrales, pues Solomon es hijo del rey de esas tierras. Durante el viaje sufre una emboscada de unos asaltantes de caminos y se deja dar una paliza sin defenderse. Inconsciente es recogido por una familia de puritanos, los Crowthorn, y continúa el viaje con ellos. Jornadas después todos son asaltados por los seguidores impíos de Malachi, liderados por el jinete enmascarado. Solomon intenta alcanzar una solución pacífica, pero ante la brutalidad de estos seres entra en furia y carga contra ellos. Y lleva a cabo una matanza brutal. El cabeza de familia de los Crowthorn le hace jurar que rescatará a su hija, a la que estos fanáticos se han llevado.

Psycho Mantis lo tendría muy fácil con este hombre. Aunque cambiase el mando de puerto.

Y aquí comienza la cruzada de Solomon, el vengador puritano.


James Purefoy. Y los demás.

—Solomon Kane: James Purefoy (Marco Antonio en Roma) cada vez me convence más como actor. En esta ocasión con un personaje que tiene más que ver con Alatriste o con V que con los que le había visto al momento, con un personaje torturado, cansado y en eterna búsqueda, con un personaje entregado, traumatizado y valedor de causas perdidas. El señor Purefoy es capaz de convencer, de sostener sobre sus hombros la película en los más de dos y tres momentos en los que parece que se va a precipitar directamente al vacío del tedio.

Pintarrajear todo ese torso llevaba 5 horas.

—Meredith Crowthorn: Rachel Hurd-Wood (la pelirroja de El Perfume, en mi opinión el único punto realmente favorable de esa horrible película) repite, en la práctica, el papel de entonces. Es la chica hermosa, la chica frágil, la presa. Aquí la persigue el bueno en vez de el malo. Pero que vaya. Que es su rol. Y no hay más.

Preciosa.

Pete Postlethwaite, eterno secundario, realiza un buen papel como el padre de los Crowthorn y Max Von Sydow es un convincente padre de los Kane. En general, el reparto es cumplidor y agradecido, pero entre las máscaras, la suciedad extrema, las CG y demás, es difícil juzgar cuánto exactamente.


El poder de un buen juego de cámaras. El poder de un buen guión.

No, la segunda parte no la cumple. Lo siento. El guión de Solomon Kane hace aguas. Es aburrido, lo hemos visto mil veces, hay escenas que producen una respuesta en el espectador que solo puede explicarse desde el desconcierto más absoluto, con especial mención para el sótano de los zombis; hay réplicas que parecen salidas del peor momento de Battleship y hay cosas del pasado de Kane que chirrían y resultan forzadas, aburridas y cutres durante la película.

Pero la primera es cierta. Y el poder de un buen juego de cámaras, el poder de un escenario de lujo en los bosques centroeuropeos de Chequia, el poder de un buen vestuario y un gran maquillaje consiguen que, por momentos, nos olvidemos por completo de todos esos problemas de guión y, cuando esto no es posible, conseguir que soportemos esos problemas con solo un cierto rencor.

No obstante, también he de decir que las coreografías de lucha son un poco decepcionantes por momentos, aunque son consecuentes con la sensación del asalto inicial a la fortaleza, con esos ágiles y letales movimientos de Kane. Pero podían estar un poco mejor, creo yo.


Las nobles intenciones

Michael J. Basset y los productores pretendían hacer una trilogía y esta película iba a ser la mera presentación del personaje, desde su infausto origen como maleante hasta alcanzar ese punto de puritano exterminador del Mal, destructor de demonios y defensor de nobles causas. El caso es que la película recaudó 20 millones de dólares tras haber invertido 45 en su producción y no parece que siga habiendo intenciones de continuar con ellas. Así que supongo que no habrá Solomon Kane en mucho tiempo. Y no será, desde luego, con esta gente.

Pero tranquilos, ya harán algún remake o reiniciarán la franquicia en algún momento. El personaje, incluso el de la película, es potente y atractivo. La película podría haber estado muy muy bien. Pero no. La historia y los diálogos ahogan todo intento de destacar sobre la mediocridad.


Nota: 5. La película se deja ver. Sin más. Es visualmente imponente, en general, y el director nos guía bien a través de sus paisajes. ¿Pero de verdad alguien creyó que la historia era lo suficientemente buena e interesante? Las formas son aburridas y predecibles, el fondo es demasiado simple. Incluso los giros son aburridos y predecibles. Y solo una cosa más: ¿media de 83 según la crítica en Rotten Tomatoes? ¡¡¡Menudo Tongo!!!

Esta imagen es de propina.