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martes, 3 de julio de 2012

Girls - HBO

La verdad es que hemos postergado un poco nuestra reseña sobre esta serie sin ninguna razón en especial. Girls fue, creo que para Laulau y para mí, la gran sorpresa de la temporada. La mejor serie de la temporada no, pero lo cierto es que tampoco la sigue demasiado lejos.


Admito que el nombre de la serie no es especialmente prometedor. No anuncia buena calidad, al menos. Y si nos acercamos a su sinopsis... tampoco es especialmente prometedora: «las vivencias de un grupo de amigas veinteañeras encontrando su sitio en la gran ciudad». Y si descubrimos que la protagonista también guioniza, dirige y coproduce puede que, directamente, nos produzca un escalofrío. Pero son todo miedos infundados. Girls es una serie de calidad que divierte, entretiene y representa a gran parte de su público objetivo y Lena Dunham (a sus 26 años) consigue hacer un destacable trabajo en todos los ámbitos.


Creo que la primera vez que se oye hablar de esta serie, es difícil no pensar en Sexo en Nueva York. A mí Sexo en Nueva York no es que no me parezca una gran serie, es que me parece una serie muy mala. Quizá solo sea que me llegó tarde y que pretendía reflejar un momento concreto, no lo sé; pero la intenté ver y me pareció, honestamente, horrible. El caso es que Girls, desde casi el primer momento, expone su objetivo: quiere ser la voz de su generación. Hannah (Lena Dunham) lo afirma claramente. Eso es lo que quiere su personaje, que quiere vivir de la escritura, y Hannah es la serie. La serie busca lo mismo. Y el caso es que no sé si Sexo en Nueva York llegó a conseguirlo con cierta clase de público, pero creo que Girls sí lo hace.


«Toda mi vida ha sido un error ridículo tras otro.»


Hola, me llamo Hannah y soy escritora en potencia.


¿Cuál es el problema de esto? Que Girls se autolimita a un público concreto, a ese al que invoca bajo la bandera de la generación. Es posible que interese a otros espectros de público, pero lo que está claro es que la serie se orienta a un público joven que se ha encontrado un primer mundo en crisis. Y se orienta, especialmente, a quienes tienen un especial interés por las labores artísticas (que si ya es difícil encontrar un buen trabajo en general, encontrar uno bueno en determinadas áreas suena a mágica quimera). Y ahí nos deja Hannah, con una sencilla vida con una compañera de piso (que en realidad la está manteniendo) mientras ella intenta hacerse un hueco en el mundo editorial, aceptando trabajos en los que no cobra un dólar solo por rellenar currículum y por falsas promesas.

¡¡Pija!! ¡Desde el Palacio te adoramos!


Girls juega muy bien sus cartas. Todas sus cartas. El grupo de amigas no solo está compuesta por unas actrices muy, muy competentes, sino que forman un grupo que se combina a la perfección. Y no hablo solo de los personajes en sí, es que las actrices parecen cómodas unas con otras, parecen amigas de verdad, con sus tensiones ocasionales, pero amigas (y eso que Hannah es una insoportable). Los problemas de la actualidad socioeconómica, los problemas de los jóvenes desesperados por mantener una relación aunque sea un poco tormentosa o por encontrar sexo, por irse de casa... El uso de la música, con un volumen muy controlado, alto en general para los estándares de las series de televisión que la hace sonar especialmente fuerte sin resultar estruendosa. El lenguaje utilizado, muy joven (no sé cómo la habrán adaptado los de Canal +, que son quienes la trajeron a España, pero la verdad es que suelen adaptarlas bastante bien), la hace sonar como debe, como parte de la generación. Y el uso del sexo en la serie, que como en otras producciones de la cadena, no suele ser especialmente agradable ni amable, sino más bien desesperado, a veces sucio, a veces violento y a veces desagradable. ¿Alguna vez bonito y fanservice? Supongo que alguna hubo, pero desde luego no fue la norma.

La verdad es que me parecía más guapa viendo la serie que ahora en las fotos. Tiene una estática poco favorecedora. Debe de ser eso.

Los personajes son, en general, memorables. Hannah, protagonista indiscutible de esta dramicomedia de rabiosa actualidad interpretada por una asombrosa Lena Dunham (cuyo nombre se rumorea para los grandes premios; y yo no puedo evitar desearle suerte. Go, go, Lena!) es una mujercita alterable y aprovechada, siempre vestida con ropa horrible, hipócrita y llena de sueños; entregada a una vida que no acaba de funcionarle ni amorosa (su relación con Adam Sackler, a cargo de Adam Driver, es bastante disfuncional; y es que el chico es un tipo realmente rarillo, muy sexual, obsesionado con su cuerpo, con el arte y con la indipendencia individual) ni laboralmente y cuyos gastos, actualmente, está abonando su compañera de piso, la preciosa Marnie Michaels. Marnie (Allison Williams), atrapada en una relación sentimental de la que no sabe cómo salir, algo pija y con poca resolución, harta y cansada. Las otras dos amigas del grupo son Shoshana Shapiro (Zosia Mamet), una chica bastante pija, algo tontita y virgen que acaba resultando sencillamente adorable (no estoy seguro de que fuese la intención, pero... es que es tan graciosa) y su prima inglesa y estilosa a la que todas parecen envidiar un poco, la guapa Jessa Johansson (Jemima Kirke) con su acento, su ropa y sus maneras; más fachada que realidad. Más problemas que virtudes.

Tiene el caché de lo británico, ¿sabéis?

Nota: 8. La serie mantuvo una media muy alta toda la temporada. Tuvo un muy buen piloto y unos cuantos capítulos realmente geniales aunque creo que fue un error tener un season finale tan normalito. No fue malo, pero tras lo grandes que fueron algunos de los capítulos anteriores, el último casi pasó sin pena ni gloria hasta los maravillosos últimos minutos en los que se abren las tramas de la segunda temporada (confirmada) que se avecina... tensa.