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martes, 5 de enero de 2010

La bella y la bestia - Disney

Edición del 26 de Diciembre de 2012

Y es que parece que cuando escribí la reseña aún se notaban los efectos de las comilonas y el alcohol navideño de 2010, con los cambios de tipografía y la enorme lista de curiosidades. No sé en qué pensaba, pero lo cierto es que visto desde el presente no podría gustarme menos.

La Bella y la Bestia es mi película Disney favorita. Disney. Si contamos también a PIXAR me quedaría con Wall·E, pero, con todo, La Bella y la Bestia ahí le andaría.


Por supuesto, La Bella y la Bestia cuenta su historia de forma mucho más tradicional y menos atrevida que PIXAR con su robot de limpieza. La Bella y la Bestia cuenta con todos los ingredientes de Los clásicos Disney: es una película musical, con animación tradicional (aunque algunos detalles se hicieron por ordenador —los hizo PIXAR, de hecho— y lucen muy bien, aunque se nota algo ya el paso del tiempo, porque en su momento eran realmente apabullantes), con historia de amor, secundarios graciosos, mucho drama y una pizca de magia.

El argumento, supongo que conocido por todos, nos sitúa en el castillo de un príncipe maldito por una bruja a la que no deje cobijarse del frío y los lobos por su fealdad. La bruja, que en realidad era hermosa y estaba sometiendo a examen sorpresa al príncipe, lo condena a esa forma de león cornudo hasta que cumpla 21 años. Si para entonces ha conocido el amor correspondido, se romperá el hechizo; si no, se quedará bajo esa forma para siempre. Y un día, Bella acaba en el castillo en calidad de prisionera y los personajes empiezan a tratarse cada vez más y...

y síndrome de Estocolmo, claro. Que ya vimos cómo pasan estas cosas en Siete novias para siete hermanos.

A pesar de que Disney usa todos los elementos que le son propios, esos que ha usado en cada una de sus películas, en La bella y la bestia está todo tan perfectamente equilibrado, algunas canciones son tan buenas, el diseño de los personajes es tan bueno, entrelaza tan bien lo divertido con lo oscuro y con lo romántico que todo queda como debería.

Además, todo sea dicho, tuvieron el detalle de no estirarla absurdamente. La bella y la Bestia, como otros grandes clásicos de Disney no llega a la hora y media (de hecho, las películas que recuerdo que exceden ese tiempo tienen, todas, algún problemilla de ritmo, aunque, de esas, casualmente es la más larga de ellas —Enredados— la que menos problemas tiene). Los 80 minutos de La Bella y la Bestia resultan justos, aunque en la nueva edición de la película se añaden unos minutillos de una canción algo aburrida y repetitiva (y larguísima, además) que no figuraban en la primera versión, los de Humano otra vez.


Decía, no obstante, que los elementos que componen en la película, Humano otra vez aparte, forman un todo muy bien integrado en el que todo funciona con elegancia. Las canciones son divertidas, interesantes y suenan bien, destacando ¡Qué festín!, y (el hoyuelo más chulo lo tiene) Gastón, sin olvidar la famosa Bella y Bestia son, en su estilo más romántico. Los personajes secundarios, que aparte de Gastón, Lefou y el padre de Bella, son objetos animados del castillo de Bestia, son todos muy divertidos y carismáticos. Gastón es un gran villano, es valiente y mezquino, no duda en ir de frente y no renuncia a ir por la espalda. Lefou, bueno, vale, Lefou es un poco el secundario insoportable tan típico de muchas películas Disney, pero no llega a estropear ningún momento. Y los objetos animados del castillo son, la mayoría, grandiosos, sobre todo Lumiere.

Aunque los demás no se quedan atrás.


Uno de los clásicos más clásicos de Disney, nominada en su momento a Mejor Película en los Oscar (hasta 2002 no hubo premio a la Mejor Película de Animación) y una película cuyos recursos se mantienen bastante inalterables al paso del tiempo.

Nota: 9. Disney se lució y realmente dio magia y vida al oscuro castillo de la Bestia en esta perfecta historia de amor.

Otras películas Disney
Lilo & Stich.
El jorobado de Notre Dame.
Enredados.
Mulán.