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miércoles, 18 de agosto de 2010

¡Olvídate de mí! - Michel Gondry

¡Olvídate de mí! es una película con guión de Charlie Kaufman (el genio detrás de Cómo ser John Malkovich) que cuenta con Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst (que en mi modesta opinión sólo participa para bailar en bragas, que siempre es un punto) y Elijah Wood (tan repugnante como en su papel estrella de hobbit inútil).



Que quede patente. Imagen sacada de Crushing Krisis.

Para empezar, me gustaría aclarar que odio a Jim Carrey y que, en general, su presencia me parece razón suficiente para no ver una película. Esto se deriva de que he visto demasiadas películas con él y nunca me han gustado. Fueron: La máscara, Dos tontos muy tontos, Ace Ventura: Detective de mascotas, Como Dios y El show de Truman. Sólo la última me pareció aceptable y, con todo, me gustó menos de lo debido por contar con Carrey y sus caritas pretendidamente graciosas de mongolo (que no mongol) sin gracia.

El caso es que una amiga insistía e insistía en que tenía que ver Eternal sunshine of the spotless mind, que es como se llama la película en inglés. Supongo que los productores de la versión española pensaron que iría más gente al cine a ver una película del mongolo sin gracia pensando que se trataba de algún tipo de comedia ligera antes que un dramón de pelotas. Dicho y hecho. Para más inri, de forma ya absolutamente inexplicable, la película optó a un globo de oro a la mejor comedia o musical (WTF?). Os juro que es un drama, un triste drama con cuatro momentos graciosetes que no la convierte en comedia. ¡Joder, ni Jim Carrey pone cara de mongolo pretendidamente gracioso! ¡No es una comedia. No es una comedia. No es una comedia! Si algo tenéis que sacar en claro de mi reseña sobre la película, es que ¡Olvídate de mí! es un puto drama. Un drama, «cojones ya», que diría Rabal. El título, para más inri, es parte de un poema de Alexander Pope que leen durante la propia película y, desde luego, traducen. Si no recuerdo mal como "la luz eterna de la mente inmaculada". Tal vez pensaron que el español medio se negaría a ver una película con un título tan largo y complicado, quién sabe. Sólo sé que ¡Olvídate de mí! me suena a película cutre de sobremesa de domingo de Antena 3

¿De qué va este drama que intentaron colarnos por comedia como si tal cosa en la piel de toro? 
Pues va de que hay una empresa que oferta un curioso tratamiento que permite eliminar-borrar-suprimir datos de nuestra memoria. Ese es el eje de la película. Me abstendré, lo prometo, de hacer chistes sobre los Aliados. Joel Barish (Carrey) y Clementine Kruczynski (Winslet) se conocen y se enamoran, y según pasa el tiempo el día a día termina por ahogarlos, por convertirlos en una pareja desapasionada y muerta. Clementine, que desde el principio fue tan racional como una oveja pasada de speed o un vietnamita en llamas (hoy me he levantado con el gen Spielberg activado: si tuviera dinero produciría una serie sobre la 2ªGM y todo) decide borrar a Joel. El caso es que él lo descubre y entonces va a borrar a Clementine, pero durante el proceso, mientras revive los recuerdos que van a ser borrados, recuerda las razones de su pasión.

Los actores, todos, se lo curran (bueno, Dunst baila en bragas, es mucho más de lo que hace, por ejemplo, en Spiderman, de lo que todos hacen en Spiderman, quiero decir). La imagen y el sonido están tratado con mimo y esmero, proporcionando un espectáculo muy digno y hermoso en casi todo momento. Las ideas de la película están fantásticamente llevadas, siendo muy evocadoras, incitando a la reflexión y, a la vez, manteniendo perfectamente el ritmo y la atención del espectador.

Totalmente recomendable.
Nota 8. No veréis nada mejor con Jim Carrey. Así de claro.