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viernes, 13 de agosto de 2010

Harry Potter y la Cámara Secreta - Chris Columbus

Hace mucho, mucho tiempo (en esta misma galaxia), vi la primera película de Harry Potter. No he leído los libros, a priori, las aventuras para adolescentes de un mago preadolescente no podrían tentarme menos. El caso es que, para mi sorpresa, los años siguen pasando, esos adolescentes se han hecho adultos y, algunos —ya no tantos, en realidad— siguen hablando bien de esos libros o de las películas, así que decidí darle una oportunidad a la segunda, aunque Laura ya me había avisado de que las películas eran, en general, bastante malas.



Mi recuerdo sobre la primera peli es, así de simple, malo. Bastante malo. Un suspenso claro, vaya. Un 3, por ejemplo. Aburrida, con personajes más planos que el encefalograma de un guiñol, con peores actuaciones infantiles que las obras de teatro del cole (el que hace de Harry Potter parece de cartón piedra, o algo...), con un doblaje en castellano, a cargo de Bruno Ramos, que debería ser recordado siempre y puesto como ejemplo a los futuros actores de doblaje de cómo NO se hace. La voz de Ron es, sencillamente, ridícula. Evidentemente, no sé si se recalca en los libros que cuando Ron habla la gente se ríe de él por su voz... todo es posible, ¿no?).

El caso es que la segunda película, sin ninguna duda. Me ha parecido horrible.

El argumento es cutre y, además, me parece muy mal llevado. Hay una cámara secreta en la que vive un semilla estelar de Cthulhu, más o menos, que hace un De la carne a la piedra de toda la vida a los hijos de los muggles (los no magos que tienen hijos magos, vaya) y les va a matar a todos, snif, snif. Es una película de Harry Potter, así que va a ir de cómo Harry Potter, el de la voz ridícula y su amiga pseudofelina se enfrentan al mal y ganan; así que por ese punto tampoco hay precisamente nada atractivo. La película dura dos horas y cuarenta minutos, lo que juega absolutamente en su contra; pues no es capaz de captar la atención —no la mía, al menos— durante tanto tiempo. Se comenta en internet que es la película más fiel al libro.

Audiovisualmente es aceptable. No tiene unos grandes efectos —me parece un poco mal en una película de magos— pero se defiende. La música está bien, al fin y al cabo es de John Williams, que es capaz de vendernos una y otra vez la misma melodía con pequeños cambios y que siga molando. El resto, en realidad, no merece ni siquiera ser nombrado.

Nota: 2,5. Banda sonora y las pequeñas apariciones de Alan Rickman suman, el resto resta.
Sacando que seas un fan de la saga o quieras ambientar una partida de rol en un colegio de magos, no te tomes la molestia. Es mala de cojones.