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miércoles, 30 de diciembre de 2009

El arma definitiva (Saikano) - Shin Takahashi

Hace unos cuantos años, por recomendación de un viejo amigo, vi esta serie, Saikano (Saishu heiki Kanojo), El arma definitiva,  que si no recuerdo mal tiene 13 episodios. La vi dos veces, la primera vez no me gustó demasiado: el argumento era tópico, previsible y un poco tosco, pero el final me gustó. El enfoque, las palabras que habían elegido, el tono... todo. El final me gustó tanto que pensé que la serie tenía que tener algo más, algo más que aquella historia de segunda que captaba de entrada.



Lo tenía, Saikano es su tono; es la personalidad culpable y llorica de Chise, es la frialdad y la sexualidad de Shuji; Saikano es la historia que se insinúa y no la que te bombardea los sentidos. Saikano era, para mí, aquella guitarra eléctrica triste y solitaria sobre un paraje desolado; era aquella sensación de artificio, aquella muerte y la locura que lo rodeaba todo. Saikano era lo que rodeaba a la historia simple y adolescente que estaba contando.

Y pasó el tiempo, se sucedieron los años, las experiencias, se sucedieron sonrisas y lágrimas y, así, un día que Ryudo llegó una hora tarde, me trajo en compensación siete preciosos y maravillosos tomos de Saikano. Fue mi segunda aproximación a tan maravillosa obra.



La serie, para qué engañarnos, la tenía en alta estima. En muy alta estima, incluso; pero no dejó de resultar un reflejo pálido y vulgar de la lenta y sensual cadencia que tenía en aquellas páginas. Aquellas conversaciones torpes, mendigando perdón de Chise; aquella bravuconería y falsa virilidad necesitada de comprensión de Shuji; la actitud valiente y casi despiadada de Akemi, el estúpido y enamorado Atsushi, la solitaria y triste Fuyumi, el aguerrido y estoico Tetsu... tantos personajes, todos tan importantes y matizados - algunos en tan pocas páginas que parece sorprendente el sentir la más mínima simpatía por ellos - que siempre dejan con las ganas de saber algo más.

Son siete tomos de extensión considerable editados por Glénat, quienes se caracterizan - creo yo - por un buen papel y una buena impresion (esto se nota perfectamente en las páginas negras de un lado y blancas de otro, donde podemos notar la escasa transparencia del lado oscuro al claro a pesar de la nitidez indiscutible en ambos lados) en los que se nos cuenta la historia de amor de una pareja de adolescente Shu y Chise, dos estudiantes de instituto y cómo ella es convertida en El Arma Definitiva, un proceso que la irá alejando de lo que se interpretaría como humanidad y llevándola a otro peldaño a otra forma de entender las cosas (que creo que se esfuerzan en que no quede reflejado ni como peor ni como mejor que el típicamente humano).



Saikano es una historia contada con una pulcritud envidiable, con algunos discursos memorables y con unos personajes asquerosamente humanos. Demasiado humanos, por lo que se puede ver hoy en día.

El dibujo es adorable y tierno, las caricaturas que pueblan muchas de las páginas son encantadoras y tienen una expresividad brutal, las acciones muchas veces inmorales que toman muchos de los personajes arrastrados por el amor, el deseo, la soledad o el miedo tienen un reflejo increíble en muchos de los dibujos, aunque en los dibujos más detallistas se vea cierta rigidez en los miembros un tanto artificial. Entraría más en detalle, pero no entiendo tanto de dibujo como para ir más allá.

Nota: 9.
Pros: una historia bonita, bien contada, con personajes interesantes y un desarrollo con tono reflexivo sobre las personas, la humanidad y la guerra.
Contras: la historia central (o la subtrama principal, depende de en qué queramos fijarnos) es un poco predecible de más. La música, la canción, The last love song on this little planet pierde mucha gracia al no saber nada de ella. Ese punto brilla cegadoramente en la serie pero desluce mucho en el cómic, una lástima; tal vez debiera haber buscado algo más emotivo o envolvente en este caso.




Y dejo Hoshi no hate, como muestra de la banda sonora del anime.