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miércoles, 2 de julio de 2008

Philip K. Dick - ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Philip Kindred Dick es un escritor estadounidense que se dedicó, fundamentalmente, a la novela de ciencia ficción. Si bien en vida no gozó de gran reconocimiento, tras su muerte, la publicación de la película Blade Runner, de R. Scott, dio a conocer su obra al mundo, después, otras películas como Desafío total, Minority Report y Olvídate de mí se encargaron de seguir difundiendo su obra.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es la novela que dio origen a Blade Runner, aunque leyéndola, uno siente el típico asco de ver una adaptación lo suficientemente libre como para desear que película y libro no tuviese nada que ver la una con la otra: en ambas hay un "cazador de androides" que va a cazar a los "androides más avanzados". Se llaman igual, como casi todos los personajes. Fin de los símiles.

Nota: Para Dick, androide hacía referencia a organismos orgánicos artificiales, lo que hoy, los escritores de sci-fi llaman hombres biónicos, si no me equivoco.

La novela profundiza en el tejido social de un mundo devastado por la radiactividad, donde la mayor parte de los animales han muerto, convirtiéndose en seres muy caros que dan prestigio a las familias, por lo que se desarrolla el mercado de los animales falsos, que llegan a un enorme realismo; al igual que se desarrollan los androides humanos, a los que hay que someter a exámenes de empatía para discernir si se trata de androides o de verdaderos seres humanos. En este mundo, casi toda la gente que puede, emigra a las colonias, como Marte; aquellos que no pueden o no quieren, tienen que enfrentarse a la radiación, con los problemas de salud que ello implica: llegando a la esterilidad, por lo que los varones se protegen con coquillas de plomo.

Otros aspectos importantes de la novela son:
El Mercerismo: una especie de tendencia religioso-filosófica en la que todos comparten sus sensaciones y que culmina con un ciclo cerrado de vida: todo lo que muere, vuelve. Reencarnación, paz y aceptación de lo bueno y de lo malo. Esto marca a los habitantes del mundo de la novela. De hecho, hasta lo inerte sufre un ciclo parecido, según se explica al hablar del kippel y el no-kippel.

La frontera entre la vida natural y la artificial: ¿hasta qué punto un androide es una persona? La generación de androides tratada en la novela roza una humanidad más que notable, negada por algunas cláusulas y algunos tiempos de reacción, así como por algunas características de sus sistemas de conducción de la información. Rachel afirma, en la parte final del libro, que en dos generaciones de androides, podrán desarrollarse de forma que sean indistinguibles de los humanos, salvo por el análisis de médula ósea. De hecho, interpreto que el título hace referencia a esto, precisamente: ¿si los humanos se obsesionan con los animales, los androides tendrán algo parecido con los pseudoanimales (animales eléctricos)? ¿Soñarán con ellos? ¿Los querrán?


El argumento de la novela es, ya desde un principio, distinto al que muestra la película, al mostrar una ciudad casi abandonada, frente a la gran metrópoli que enseña Scott; un tono mucho más reflexivo, lento, con mayores connotaciones filosóficas, como la aceptación de lo evidente por los androides, sin plantar batalla; el distinto enfoque con Rachel-Pris y el final mismo de la historia.

Blade Runner puede ser una gran película, pero, desde luego, no es un buen "¿Sueñan los androides?". En cierto modo me he sentido enormemente decepcionado con esto, sobre todo con la información de que Scott quería mostrar un Deckard androide, lo que no acaba de coincidir bien en la historia.


Una novela entretida, corta, de lectura rápida y que ofrece un buen conjunto de ideas en torno a las que reflexionar, con una historia interesante, bien planteada, y algunas frases memorables.