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jueves, 22 de febrero de 2018

The End of the F***ing World - Charlie Covell


The End of the F***ing world es una serie de Channel 4, con guión de Charlie Covell basada en un cómic de Charles S. Forsman, que se estrenó a finales de octubre del año pasado y cuya distribución internacional fue adquirida por Netflix (por lo que, como es habitual, la publicitan como «Netflix Original»), donde se estrenó el pasado 5 de enero.



La situación
James es un psicópata de diecisiete años. Lleva tiempo matando distintos animales, pero ahora quiere pasar a una liga superior: quiere matar a una persona. Alyssa es una chica frustrada y despectiva con la gente. Los dos van al mismo instituto, y aunque a ella no le gusta la gente, le gusta James, porque no es parte de las dinámicas de los demás. Un día le propone salir y este acepta porque así tendrá la oportunidad de pasar tiempo a solas con ella, lo que facilitará su objetivo de matarla.

Poco después, Alyssa, tras una discusión con el nuevo marido de su madre, se reúne con James y le propone que se fuguen juntos, y comienzan su aventura.
Una fría belleza
The End of the F***ing World es una miniserie entretenida y adictiva. Consta de ocho episodios de 20 minutos, lo que le permite mantener una agilidad narrativa poco habitual. Tiene momentos relajados, contemplativos, intercalados con escenas frenéticas y tensas; en los que, a través de un estupendo guión, se mezcla un tono general trágico con un efectivo humor negro.

Una forma cojonuda de empezar un viaje.

Visualmente se trata de un producto muy cuidado, con una fotografía de escaso brillo pero buen contraste, que explota mucho los elementos llenos de color que, ocasionalmente, pueblan la pantalla sin cargarse el tono de sobria tragedia. Las localizaciones y el vestuario lucen mucho gracias a estas decisiones. El gran trabajo de montaje, además, construye unas escenas ágiles, muy vivas, que fluyen con naturalidad.

La banda sonora es estupenda, con una notable nostalgia sesentera (The End of the World, Keep On Running…) aunque suenan también canciones de otras épocas (como Five Strings Serenade, de los 90, o Laughing on the Outside, de los 40). El resultado desborda carisma y acompaña de forma fantástica a los protagonistas a lo largo de su viaje interior, de su sensación de no pertenecer a ese contexto y de no amoldarse bien a él. Si tenéis curiosidad, alguien subió esta playlist a Spotify con las canciones de la serie.
Jessica Barden y Alex Lawther
Porque aunque todo brille y esté trabajado con esmero, lo que reluce de verdad son los personajes y el reparto que los interpreta. Tanto James como Alyssa están muy trabajados en texto, llenos de matices y peculiaridades, y a lo largo de los ocho episodios que conforman la miniserie tienen una evolución muy intensa.

Estos dos tienen una escena bailando que también va a estar en mi lista de escenas del año si es que se me ocurre hacer tal cosa.

Alex Lawther interpreta a James. Su viaje desde su aparentemente gélida psicopatía inicial al cariño por Alyssa es fantástico. El James del final es otro James, uno con motivaciones y acciones diferentes, pero el espectador le ve dar cada paso, lo que le permite comprender su evolución. James se descubre en ese viaje, reinterpreta la información sobre lo que consideraba cierto e inamovible, se enfrenta a su visión de las cosas. El trabajo de Lawther es intachable, y en casi cualquier serie podría ser el papel que se come al resto, pero aquí, no; porque The End of the F***ing World encuentra su verdadero apoyo en los hombros de Jessica Barden

Jessica Barden interpreta a Alyssa, una chica hastiada que vive con su madre, con la que no mantiene un vínculo muy cercano. Su madre sale con un tío asqueroso y Alyssa lo odia, como a casi todo el mundo. La joven detesta a sus compañeros de clase, al tendero de la esquina, a los policías, a todo el mundo. Rechaza las dinámicas sociales convencionales, y de ese mismo rechazo surge su interés por James. El viaje de Alyssa también es de descubrimiento, de enfrentamiento a las concepciones que uno tiene sobre sí mismo y a lo que cree saber sobre cuanto le rodea; pero algo en la actuación de Jessica Barden hace que todo sea diferente. La actriz es capaz de cargar con el peso de escenas enteras con sus habituales gestos desapasionados salpicados de estallidos de ira, con esa carismática escena del baile, con las miradas que dirige a Alex… ¡Qué pedazo trabajo!

Son amor, de verdad.

El elenco de secundarios es estupendo; pero destaca el papel de Gemma Whelan, quien, con su tono cariñoso y con las miraditas que intercambia con su compañera, interpretada por Wunmi Mosaku (una pareja de detectives muy divertida), sorprende, convence y enamora.
Conclusión
Aún queda mucho 2018 por delante y muchas series por salir, pero The End of the F***ing World es, probablemente, el primer gran estreno del año y, si la gente no la olvida, porque 365 son muchos días, creo que figurará en muchas listas de lo mejor del año las próximas navidades. En la mía lo hará sin ninguna duda.