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lunes, 12 de octubre de 2009

Holywater, 11/10/09, La fábrica de Chocolate - Vigo

Hoy, y por tercera vez, he ido a un concierto de este grupo lucense y, por vez primera, el resultado ha sido completamente satisfactorio. Bueno, casi.

Lo cierto es que nunca había puesto un pie en La fábrica de chocolate y, muy probablemente, no vuelva a hacerlo. Nunca, y recalco ese "nunca" vi un portero tan grosero y malencarado, tan borde, y eso que me he pateado Vinos y Churruca (dos zonas de salir en Vigo) de garito en garito, vestido más elegante o más desharrapado y nunca, y nunca he tenido mayores problemas. Hasta hoy, cuando un hombre con apariencia de troll nos indicó de muy malas maneras que no podíamos abandonar el local y luego volver a entrar porque estorbaríamos a la gente que quisiera entrar. Cuando le pregunté "¿y ahora que nadie intenta entrar?" nos respondió de muy malas maneras que no.

Hete aquí que luego pedimos hacer una reclamación, tranquilamente, en la barra, y la encargada (o algo) salió a hablar con él y, con ella delante, además de dejarnos salir, cambió su versión de los hechos. "Les dije que esperasen cinco minutos a que dejase de entrar gente". Cobardía de perro, de trasgo. Es lo que hay.

No obstante, tras una cena (que me debió de sentar mal) fuimos al concierto. El primer grupo, 1st Person, del que quienes lo escucharon no me hablaron demasiado bien, tocó una última canción (la única que pudimos escuchar) y abandonaron el escenario. Escalamos puestos hacia el escenario y salieron Holywater.

Con unas pedaleras igual de aparatosas que siempre, con un batería y un vocalista frenéticos como es habitual, y con una ejecución típicamente correcta, hoy tuve una pequeña sorpresa: el técnico de sonido había hecho bien su trabajo. Puede que no fuese el sonido más exquisito que haya visto en mi vida (no, no lo fue ni de broma), pero hoy el sonido hizo justicia a los intérpretes, sobre todo de Similar en adelante, donde hicieron gala de esas virtudes que suelen lucir: efectos extraños, artificiales, riffs acoplados de bajo y guitarra y una batería bastante rápida, con un sonido de rock experimental muy interesante.

El concierto duró, creo, poco más de una hora y salvo por el orco que vigilaba las puertas y un terrible dolor de estómago, me he llevado una impresión más que buena de un grupo que ya se tenía mi respeto y mi apoyo.

Suerte y que lleguéis lejos.