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viernes, 16 de mayo de 2008

La canción de la princesa oscura

Esta novela, del valenciano Javier Bolado, se basa en una prosa simple y rápida que confieren al libro un ritmo ameno y proporciona una lectura sencilla y cómoda. Justo lo que necesitaba tras aventurarme con las páginas de Fausto.

La historia es tópica, carente de profundas reflexiones o de un enfoque original: es la típica historia, y no lo digo, especialmente, como algo despectivo. Es lo que hay, ni más ni menos. El autor no pretende que los lectores piensen, ni se planteen qué sucede, ni por qué, ni nada; cuenta lo que quiere contar, se frota las manos con gesto satisfecho, y nos da una palmadita en la espalda cuando el libro acaba augurando segunda parte. Cuenta como una doalfar (elfa de toda la vida) tiene que cumplir una misión para los shamanes (que sonaba mucho mejor que chamán, supongo, o quería eliminar las asociaciones reales de dicho término) y en el transcurso de la misma, como casi toda la gente poderosa del mundo quiere matarla, conoce a Adriem, que es un común (que es como los pijos y estirados doalfar llaman a los humanos) que la ayuda en todo (y es que tiran más un par de tetas que...). Así avanza la historia, aparecen más personajes que o darían la vida por Eliel (la elfa que tiene la misión), o venderían a su propia madre por matar a la doalfar. No hay términos medios: hay blancos, hay negros, y el gris es un concepto desconocido. Finalmente, para introducir la magia en Adriem, todo el mundo sabe que todo protagonista de fantasía heroica tiene que trascender las normas de la lógica (no hay más que ver a la alegre comitiva de ESDLA, y todos sabemos que la fantasía heroica NUNCA hará nada que no haya hecho Tolkien antes, por no crear un estilo distinto, vaya... ni atreverse a sugerir que han mejorado el texto que ese misógino escribió entre 1937 y 1949) el protagonista resultará ser un "sephirae" que hace magia sin conjurar, una especie de hechicero de combate que canaliza la magia directamente... ¿un jedi?

La novela gira en torno al amor, al destino y en torno a los sueños. El primero goza de gran importancia en toda la obra: son los típicos personajes que niegan sentir tal cosa cuando está más claro que el agua. ¿Cómo se va a enamorar una doalfar de un humano asqueroso? Claro... no vieron Aladdín y su amplitud de miras está truncada...



El texto aparece intercalado con algunas ilustraciones del propio autor, que hay que reconocer que no es malo; es una estética manga, que no acaba de llamarme en absoluto, pero se le da bien, realmente.


La historia, en general, se lee bien, con soltura y comodidad, pese a algunos errores dignos de colleja para el autor y para, si los hubo, correctores de la editorial correspondiente. En serio, ¿por qué pagan a esa gente?, es un misterio. Una lectura fácil y adolescente, ideal para desconectar.