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miércoles, 26 de marzo de 2008

Call of duty 4

Acabo de terminar el juego de Infinity Ward y el buen sabor de boca que me ha dejado no tiene palabras. No es sólo tener un apartado gráfico soberbio, aunque sin ser Crysis, ni una IA conseguida, ni una variedad envidiable, ni tan sólo por ser divertido como muy, muy pocos, y es que este FPS tiene guión, un verdadero guión, una historia que, si bien argumentalmente no será demasiado compleja, sois soldados siguiendo órdenes, ¡coño! ¿qué queríais?, hará las delicias de los más exigentes por momentos, sobre en todo en los varios momentos clímax del juego, y todo el que lo haya jugado hasta su fin, conoce, al menos, tres momentos clímax, eso seguro.



El juego nos pone en la miel de un marine americano y en la de un miembro de las SAS, los special air services británicos. A lo largo de la historia nos encontraremos como tirador de protección, como líder de escuadra, como uno más, como miembro de asalto, como francotirador, como tirador de helicóptero, como artificiero, y como varios roles más, el ritmo en todos ellos resulta trepidante.

La historia avanza a buen tempo, al igual que las misiones, donde apenas hay un segundo de descanso, y sí lo hay, malo, el enemigo prepara la tormenta de verdad.

El final con cada uno de los hombres que interpretamos, el marine y el SAS son dos de los momentos clímax de los que hablaba antes, y creo que muchos de los que se hacen llamar guionistas en Hollywood, se han tirado de los pelos al ver que actualmente los guiones de los juegos empiezan a ser mejores que el de la mayoría de la mierda que llega a los cines (de donde cabe destacar mucha-mucha mierda americana).

A grandes rasgos, me desvivo en halagos hacia esta perla de los FPS, un género que no me llama demasiado la atención, pero que juegos como Crysis o Call of Duty 4 hacen que uno deje la mirada puesta, la mano en el ratón y se entregue a una orgía de tiros, sangre y cadáveres rebeldes.