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domingo, 15 de noviembre de 2009

Pushing daisies (criando malvas)

Hace ya bastante tiempo, tras una partida de Quest for food en la que murieron dos bravos compañeros, el señor V. nos invitó a quedarnos a ver una serie. Y nos quedamos dos de los jugadores (el resto se retiraron a sus casas a dormir, o a algún local a beber).

La serie comienza con la cámara bajo tierra, entre raíces, y según va ascendiendo nos deleinta con un paisaje precioso, lleno de margaritas y un cartel de bienvenida: "welcome to Couers d' Couers". Todo acompañado de una música tranquila y bonita, de acompañamiento, sin búsqueda de protagonismo. "en este momento exacto en Couer d' couers, Corazón de Corazones dicho en fino, el joven Ned tenía 9 años 27 semanas 6 días y 3 minutos". La voz, de narrador de cuento nos pone en situación. Sobre el campo de margaritas corren alegres un niño y su perro, Digby, al que atropellan mortalmente en el segundo 34, rompiendo drásticamente el onírico y alegre tono inicial.


Unos segundos después, el joven Ned toca al perro y le devuelve la vida; y es que Ned no es un niño normal. Su tacto devuelve la vida a los muertos. Durante un minuto, esta resurrección no tiene ningún tipo de contratiempo, pero si se excede ese tiempo, otra criatura morirá en lugar de la resucitada. Evidentemente, descubrir esta serie de cosas llevará unos cuantos experimentos; y descubrir que volver a tocar a un ser resucitado, lo matará para siempre, será un descubrimiento traumático. En ese momento, el Ned de 9 años está enamorado de la niña de la casa de al lado, una joven llamada Charlotte Charles, a la que él llama Chuck. Luego, esta chica, ya crecida, con 28 años, 24 semanas, 3 días, 11 horas y 51 minutos apareció flotando en el mar tras que alguien la lanzase. Y Ned, que actualmente tiene una pastelería (porque los pasteles le recuerdan a su madre) y que trabaja con un investigador privado por lo facilitador que resulta poder preguntar a alguien quién lo mató, va a la busca de su viejo amor. Toque, palabrería, miraditas, un minuto. Y a partir de entonces nunca pueden tocarse.



El punto empalagoso de la serie se centra en esa relación, evidentemente. El pastelero y la no-muerta no pueden volver a tocarse y, dado que se gustan y viven juntos, la situación se prestará bastante. Por lo demás, ahora ese equipo de tres personas: el cínico detective, el pastelero resucitador y la no-muerta, seguirán el hilo de la serie.


La temporada, de solo 9 capítulos, tiene una calidad bastante uniforme, sin capítulos horribles, vaya. Es totalmente recomendable, aunque el tono parejil de la serie es suficientemente tierno como para que, en determinados momentos, no sea una buena apuesta.