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sábado, 14 de marzo de 2009

Señal y ruido - Neil Gaiman

Neil Gaiman nos relata como un director de cine, con su último proyecto (su obra maestra, además) en mente, se muere de cáncer. Le quedan solo unos meses de vida y, como no puede ver terminada su obra, se recluye a solas y la piensa, le da vueltas y más vueltas, hasta que se pone a escribirla: el guión de la película que nunca podrá dirigir. Los últimos minutos del último día del último mes de 999 d.C. y como encararon su fin de milenio, con la preocupación de que fuese el día del Juicio (más o menos como intentaron que lo viviéramos nosotros con Y2K y todas estas gilipolleces).

Y de eso va.


De eso y de sus extrañas introducciones sobre muros, y de sus extrañas presentaciones de capítulos con frases incoherentes, imposibles.

Es entretenido e interesante, pero ante todo es muy experimental. El dibujo de McKean (Cages) encaja perfectamente en esta obra y tiene un detalle y un color maravilloso, las fotografías se superponen con una naturalidad pasmosa (como en otras obras del dibujante) y todo encaja, todo conforma el mismo ambiente frío y cercano a la muerte.

Recomendable, aunque no maravilloso. Destaca por lo extraño y lo experimental, pero a veces peca de no saber guiar las transiciones y de descohesionado.