Desaparecido

Las vacaciones empiezan a agonizar y el cadáver colosal del curso académico se despereza de su pequeño letargo. Estas navidades me dejan un bonito viaje a A Estrada, una sensación de rencor acrecentada, un juego de estrategia enormemente cambiado, un libro terminado y otro a medias, un trabajo hecho y un poco de esfuerzo estudiantil adelantado.

No han sido unas grandes vacaciones. No demasiado.

Qué pocas ganas de volver a la facultad. ¡Argh!

Y, próximamente, crítica a la sinrazón amalotada.

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