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viernes, 9 de marzo de 2018

Mozart in the Jungle (Temporada 4) - Alex Timbers, Roman Coppola, Jason Schwartzman

Mozart in the Jungle es una de esas series de 25 minutos en las que Amazon Studios se ha demostrado tan acertada, un divertido entretenimiento sobre una orquesta sinfónica de Nueva York llena de exagerados personajes encantadores.



La situación
Hailey (Lola Kirke) y Rodrigo (Gael García Bernal) son novios al fin. La alocada comedia romántica sobre esta prestigiosa agrupación musical ha alcanzado uno de sus giros más esperados y evidentes. Hai Lai Hailey sigue dando pasos para hacerse una reconocida directora de orquesta, mientras intenta mantenerse alejarse de la influencia de su novio para no orbitar su forma de enfocar las interpretaciones.

Mientras, la orquesta sigue afrontando sus problemas de financiación, lo que los llevará a todos a visitar tierras japonesas para satisfacer a su nuevo inversor, el señor Fukumoto (Masi Oka).
Hailey y Rodrigo, como dos viejos amigos
Sin duda uno de los aspectos que han hecho que Mozart in the Jungle son sus personajes y su reparto. Es difícil no seguir sus aventuras con una sonrisa sincera, enamorados de ellos, lo que sería imposible sin un reparto potente y entregado.

Hailey y Rodrigo. Dos amores.
Hailey y Rodrigo, los principales protagonistas, tienen la suerte de estar interpretados por Lola Kirke y Gael García Bernal: son divertidos, carismáticos, atractivos y ponen muchísimas ganas; tantas que compensan muchos aspectos de guión que podrían estar más pulidos. Mozart in the Jungle tiene muchos giros de lógica discutible y parece ignorar ciertos de sus ingredientes (como el increíble sex-appeal de Rodrigo en la primera temporada, que hacía que todo el mundo se comportase como si estuviese drogado cuando estaban cerca de él); pero es fácil olvidarlo y, más fácil incluso, perdonarlo.

A lo largo de las cuatro temporadas estrenadas hasta el momento, hemos seguido a Hailey desde su primer intento de acceder a la orquesta, a través de sus más y sus menos, de sus crisis de confianza, de cuando encuentra la fuerza para «tocar con la sangre» y cuando se ve superada; la hemos visto pasar de oboísta tercera a solista, y ahora la vemos como directora. En cierto modo tenemos la sensación de conocerla, de haberla visto crecer musical y emocionalmente y empatizamos mucho con ella. Con Rodrigo vivimos algo parecido: lo vimos llegar como un joven genio que venía a sustituir al demasiado mayor y conservador Thomas Pembry, lo vimos aportar sus ideas revolucionarias y su discurso de gurú («¡tienes que tocar con la sangre!»), vimos su éxito, su reconocimiento, sus conversaciones con Mozart, sus romances, su obsesión con el legado del maestro Rivera y, por supuesto, con Hai Lai, a la que es incapaz de llamar Hailey. Lo hemos visto madurar como director y crear nuevos proyectos, pero también lo hemos visto asentándose más en las fórmulas, estancarse… y dudar. También empatizamos mucho con él.

Thomas y Gloria.
No obstante, Mozart in the Jungle es una serie sobre una orquesta sinfónica y tienen claro que por buenos que sean los solistas, necesitan un buen acompañamiento. Personajes como Cynthia (Saffron Burrows), Gloria (Bernadette Peters) o Thomas (Malcolm McDowell) han crecido con el paso de las temporadas y conforman la estupenda primera línea de secundarios, aunque esta temporada destacan también los recién llegados Egon (John Cameron Mitchell) y Fukumoto (Masi Oka, al que muchos recordaréis de Héroes).

No obstante, Mozart in the Jungle es una serie sobre una orquesta sinfónica y tienen claro que por buenos que sean los solistas, necesitan un buen acompañamiento. Personajes como Cynthia (Saffron Burrows), Gloria (Bernadette Peters) o Thomas (Malcolm McDowell) han crecido con el paso de las temporadas y conforman la estupenda primera línea de secundarios, aunque esta temporada destacan también los recién llegados Egon (John Cameron Mitchell) y Fukumoto (Masi Oka, al que muchos recordaréis de Héroes).


Conclusión
Puede que a veces Mozart in the Jungle no sea una labor ejemplar (a veces los actores están pasadísimos, los giros del guión no siempre se antojan naturales ni los comportamientos son del todo coherentes); pero hay pocas obras que derrochen tanto amor por sus personajes y por la música. Mozart in the Jungle es una de las citas a las que me niego a faltar cuando estrenan temporada; una de esas que veo con ilusión y, tan pronto acaban, recuerdo con inmenso cariño. Y quizá, a su modo, eso sea lo mejor que pueda decir de una obra.