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lunes, 22 de mayo de 2017

Los miserables, reutilización de la música

El teatro y el cine musical no son solo música, pero es evidente que esta juega un papel importantísimo en ellos. La música es el verdadero protagonista de un musical. En condiciones ideales el argumento se desarrolla a través de ella, induce el estado de ánimo adecuado al espectador y permite establecer mecanismos narrativos ricos y complejos a través de sus estructuras y recursos, añadiendo los musicales a los narrativos.


En esta entrada nos vamos a centrar en la música de Los miserables y en cómo se juega con ella para realzar determinados elementos narrativos y dibujar la panorámica de la obra. Para mayor claridad nos referiremos casi en todo momento a la adaptación cinematográfica de Tom Hooper, al tratarse de una de las versiones que más contenido incluyen, y por ser más popular y conocida que el original en francés o que las primeras adaptaciones inglesas.


De la miseria, la sombra; de la miseria, la luz

El musical francés empieza, como comentábamos en la entrada anterior, con La Journee est finie, el equivalente al At the End of the Day de la adaptación inglesa. En esta canción podemos ver a un Valjean secundario, que tras unos minutos entra en la fábrica y pide a las mujeres que se calmen, siendo estas las verdaderas protagonistas de la canción. Desconozco si es alguna clase de convención estilística, pero es bastante habitual que el protagonista no actúe como tal en los arranques de muchos musicales, como El fantasma de la opera, Jesucristo Superstar o, por citar un caso más reciente, La La Land. En la versión inglesa, en cambio, el musical se inicia con Look Down, en la que conocemos a los condenados a galeras y, sobre todo, al Valjean presidiario, que tiene cierto protagonismo en una conversación con su eterno adversario, el policía Javert.


© 2012 - Universal Pictures



Posibles convenciones formales aparte, en este nuevo arranque (pieza inexistente en el original francés), podemos apreciar desde el primer momento ese duelo entre la luz y la sombra tal como las entendía Hugo. Vemos a Javert ampararse en la justicia como excusa para todo y a Valjean negarse a reconocer esas dracónicas decisiones del sistema judicial francés de la época como justas. Para uno, lo justo es la ley; para otro, lo justo es el bien.


Esta pieza, utilizada aquí para presentar a los miserables de presidio, es reutilizada para introducir la trama de París. En este segundo Look Down vemos a un nuevo grupo de miserables: los pobres y la clase obrera de París. Conocemos aquí a Gavroche, que resume el tono de la canción con unas cuantas frases lapidarias: «There was a time we killed the King. We tried to change the world too fast. Now we have got another King. He's no better than the last. This is the land that fought for liberty, now when we fight, we fight for bread». Pero igual que en el primer Look Down se mostraban dos caras, la luz y la oscuridad, lo honrado y lo legal, al presunto miserable y al verdadero miserable, a Valjean y Javert; en esta segunda interpretación vemos algo opuesto al grupo de miserables pisoteado, los insurgentes. Conocemos así a Enjolras y a otros amigos del ABC que pululan por las calles intentando conducir el ánimo del pueblo, aprovechar el calor de esa llama avivada por las circunstancias para dar calor a la revuelta. Dice Marius, expresando esa separación tan drástica entre gobierno y pueblo: «Only one man, general Lamarque, speaks for the people here below».
Contrasta así esa primera Look Down, de cuya situación de miseria nos enseña una dureza negativa, una violencia al servicio de la ley, el policía Javert; con esta segunda, de cuya miseria general nos enseña una dureza positiva, una violencia al servicio de lo que es justo, los revolucionarios.


Javert y Valjean

Aunque el destino de estos dos personajes está unido desde el comienzo de la historia en la versión inglesa del musical y se entrecruza repetidamente, la música establece su propio juego para reflejar la enorme dualidad de estos dos seres.


Valjean, cuando el obispo compra su alma para Dios, se siente acuciado por las dudas, está avergonzado y asustado. Tras ser acogido en su casa, le robó por la noche, echó a correr con su plata, y aun así el buen obispo lo perdona. A pesar de todo, cuando una sola palabra lo habría enviado de nuevo a presidio. Se rompe su resistencia en pedazos cuando dedica estas palabras a su motor de cambio, el obispo: «He told me that I have a soul. How does he know? What spirit came to move my life? Is there another way to go?». Guía su mente la duda sobre el cambio, el miedo a un pasado que lo persigue, a que el presidio lo haya deformado y convertido en algo indigno; pero finalmente decide que debe pasar página y comenzar una nueva vida, que será la del señor Madeleine. Lanza esas preguntas, una tras otra, sin obtener respuesta y toma una decisión. Debe cambiar, reformarse y aceptar el bien que le ofrece el obispo.


© 2012 - Universal Pictures



Esa misma melodía del soliloquio de Valjean es cantada por Javert cuando los avatares del destino lo colocan en una posición similar. Valjean lo ha perdonado: cuando podía deshacerse de él en la barricada decidió dejarlo huir. La ley obliga al policía a capturarlo. Así se lo advirtió; porque Javert es un perro de presa insensible, pero es honrado. Solo lucha por lo cree que es justo, por lo que considera correcto; mata y muere por la ley.


La canción de Javert está sintetizada en dos líneas que resumen su idea central y, en cierto modo, la historia de estos personajes. Dice: «There is nothing on Earth that we share. It is either Valjean or Javert!». Y aunque superficialmente parezca que está hablando de sus personas, el pensamiento es más profundo. El policía es consciente de que solo uno tiene razón, de que solo uno sigue el camino correcto. Si Valjean cambió, si es bueno; Javert estaba equivocado y sus acciones y decisiones no fueron las correctas. Y canta esto porque acaban de empezar sus dudas, su miedo.


Como Valjean cuando lanzaba sus preguntas sin respuesta, Javert se pregunta: «And my thoughts fly apart. Can this man be believed? Shall his sins be forgiven? Shall his crimes be reprieved?». Habla de los pecados y los crímenes del expresidiario, pero lo hace desde la duda. Y Javert solo tenía una cosa: su certeza. Ahora, como antes hizo Valjean, reconoce que algo lo está empujando en otra dirección, pero manteniéndose fiel a su visión en blanco y negro del mundo, se pregunta sobre el expresidiario: «Is he from Heaven or from Hell? And does he know that granting me my life today, this man has killed me even so?». Javert, en la misma encrucijada de cambio en que ya se ha visto Valjean, incapaz de cambiar realmente, decide arrojarse a las aguas del Sena.


Fantine y Éponine, el dolor de amar

Casi todo lo que sabemos de Fantine nos habla de amor frustrado. En la fantástica I dreamed a dream, entona ese desgarrador «They took my childhood in his stride» y prácticamente queda retratada a través de ese hombre al que se entregó en verano, llena de amor; ese hombre que se fue al llegar el otoño. La novela daba algo más de información sobre él, pero los retazos que se dejan traslucir en esta pieza son más que suficiente. Sabemos del padre biológico de Cosette cuanto necesitamos saber. El desgarrador tono de Fantine hace el resto. Su paso por la fábrica y por el puerto, la enfermedad, la vida de pura desdicha… y su última canción, Fantine’s death, en la que víctima de los delirios de la enfermedad se imagina a su hija y le canta desde un profundo amor.


© 2012 - Universal Pictures



Éponine, por su parte, lo hace en On my own. La misma melodía pero dedicada al amor no correspondido que siente por Marius. Se la canta a él, pero está sola. La canta derrotada, ensimismada, a sabiendas de que no hay nadie para oírla. El momento puede no parecer igual de relevante, pero lo cierto es que ambas abren de igual modo su corazón a su motivo de amor, que no está allí. Las dos cantan a su amor truncado, una por la separación y otra por la falta de correspondencia. Fantine y Éponine cantan sabiendo que nada va a cambiar eso, que una morirá sin Cosette y la otra sin Marius, sabiendo que lo único que tienen es su propio amor.


Otras repeticiones

El musical, en cualquier caso, está lleno de pequeñas repeticiones temáticas que refuerzan determinados sentimientos. Unas se usan en las todas las adaptaciones y otras solo en algunas. En la película, Do you hear the people sing? se vuelve a usar en el primer tercio de The death of Gavroche, cuando tras la crudeza de un primer ataque hay dudas entre los insurgentes; y oír al niño cantando vuelve a templar los ánimos. De forma similar, en la película se repite Red/Black al final de Building the barricade, dando a entender que así como antes los Amigos del ABC cantaban sobre su actitud filosófica, sobre su determinación social, ahora cantan sobre su disposición física, defendiendo la barricada en las callejuelas. Dibuja el cambio de la situación mental a la física. Han pasado de la idea a la acción.


The Convent, la canción durante la que Valjean y Cosette se encuentran con Fauchelevent, tiene el mismo sonido que The bishop, definiendo el sonido de la fe, la melodía de la religión. Valjean siempre encuentra apoyo y perdón cuando suena. Esta melodía es la voz del buen juez, la de Dios.


Los Thénardier, casi reducidos a malvado alivio cómico en el musical, aunque aparecen mucho, lo hacen siempre con las mismas dos canciones, a través de varias versiones; el Master of the House y la parte de The Bargain que en el musical original se titulaba The Waltz of Treachery. La primera tiene un tono más cómico, que define mucho la visión que en el musical se crea de los personajes. La segunda remite a sus planes, a sus negociaciones y sus insidias. Es la parte más criminal y política de estos personajes, sus idas y venidas dialécticas; a las que ese ritmo juguetón sienta de maravilla.


La primera vez que suena Suddenly, la canción especialmente compuesta para la película, Valjean canta su amor por Cosette: lo arrasador y repentino que resulta, el sentido que ha dado a su vida y cómo nunca volverán a estar solos, ya que se tienen el uno al otro. Cuando se vuelve a interpretar la canción es, precisamente, debido a la separación. Valjean se marcha de repente para no empañar el futuro de los dos amantes y Cosette se pregunta por su marcha muy dolida, mientras Marius intenta aliviar ese dolor. Ambas hablan sobre un cambio vital repentino en el núcleo familiar, tal como lo entienden los protagonistas.


© 2012 - Universal Pictures



La canción final, Epilogue es un recorrido por muchas de las piezas anteriores y se establece también algún juego temático curioso. Mis favoritos, en cualquier caso, son tres.


El primero es el que se establece con Bring him home, cuando Valjean pide que la muerte se lo lleve de una vez. Desolado como está tras haber renunciado a Cosette, solo y perdido, Valjean es un ser lleno de sufrimiento; ha vuelto a la cárcel, aunque sea solo psicológicamente, y quiere reunirse con Fantine y el obispo. Tanto es así que usa la melodía de Bring Him Home, la canción que cantó, casi a modo de oración, pidiendo que Marius saliese vivo de la barricada. Valjean desea tanto morir, ir al cielo, acabar con el sufrimiento, como quería que Marius sobreviviese para poder hacer feliz a Cosette.


El segundo es el de la propia muerte de Valjean al ritmo del Fantine’s Death, con las voces del propio Valjean, Fantine y el obispo. Es una despedida llena de amor, casi el único (Cosette y Fauchelevent aparte) que tras tanto tiempo, dedicación y bien cosechó el sufrido personaje.


Empieza entonces la verdadera despedida con la versión final de Do you hear the people sing? en la que culmina todo. No hay sufrimiento que no acabe con la muerte; incluso quienes más hayan sufrido hallarán la paz del jardín de Dios. Los insurgentes muertos cantan, convertidos en un símbolo, una mezcla de cántico religioso coral y La Internacional, ligando la idea de bien supremo a la de progreso sociopolítico.

«It is the future that they bring
when tomorrow comes!»


Otras entradas de esta serie de publicaciones
1. Los miserables - Victor Hugo
2. Los miserables - musical
4. Los miserables, diferencias argumentales entre novela y musical

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Versión de la película de Tom Hooper.
Concept album original