Tardé mucho en decidirme a verla. ¿Por qué? No me gusta el estilo español a la hora de hacer cine y series. Música, literatura, sí; vale, pero el cine me parece, casi siempre, nefasto. El caso es que en mi círculo de amigos —encabezados por Cris, todo sea dicho— se empezó a hablar bastante de esta serie. Esto no fue suficiente para que yo me dignase a verla. Soy un tipo difícil. Poco a poco, más gente me hacía comentarios positivos, Cris insistía e insistía y un día empecé a verla. Siendo honestos... vi dos capítulos y me parecía una serie malilla. No horrenda, ni tentacular, ni nada; sólo mala, cutre, tópica y con un ninja castellano —un puto ninja, a mis xenófobos ojos— en la España del XVII. Unas semanas después vi el tercer capítulo, que si ya me gustó más que los dos primeros... me siguió pareciendo pobre. Y pausé la serie. Lo cierto es que pasaron varios meses y un día retomé el cuarto capítulo en el que, en mi opinión, tal vez difuminada por la distancia respecto a los otr...
¡Qué manía de padre decir que es un libro que le encanta a los niños! Ni uno conozco al que le gustase de crío, todo el mundo le coge el gusto cuando empieza a entenderlo. Y aún tardan.
ResponderEliminarEn el caso de los que no leen, cuando tu madre deja de comprarte calzoncillos sliph/ braguitas de ositos
ResponderEliminarPero es una forma de dejar la niñez muy distinta, cosa del movimiento neuronal