Supernatural, 4ª temporada

La tercera temporada acababa genial. Personalmente me habría permitido un capítulo más, en el que... un Sam triste y derrotado, un borracho sin esperanza se lamentaba por haber perdido a Dean, por haber permitido su marcha al Infierno . Pero la continuaron y no tenía porque ser malo que la siguieran, pero se les fue completamente la olla. La 4ª temporada plantea una bastante aburrida confrontación entre las huestes celestiales e infernales con Dean Winchester como una especie de Neo (de Matrix) explotado por los ángeles, y un Sam Winchester a lo ghoul de una demonio que potencia sus poderes chupando sangre. Pues vale. Y mientras, rock de los 70-80 —menos mal— y lucha contra un montón de demonios y, en ocasiones, contra criaturas que no son demonios —menos mal. El caso es que la serie parece cobrar un nuevo tono humorístico estúpido en los primeros capítulos de la temporada que le sienta como una patada en las pelotas, haciendo de una serie entretenida y vistosa, un producto basta...