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lunes, 13 de septiembre de 2010

Mis experiencias con el rol por web

Empezaré diciendo que aunque participé de la difunta InfoRol y que fui parte del éxodo a Nación Rolera, sólo he jugado en Comunidad Umbría (aparte de en un pequeño foro de amigos).

¿Qué decir?
Empezaré diciendo que es un formato demasiado lento y laborioso para mi gusto. En realidad, casi todo lo que me gusta de jugar a rol se pierde. Se muere. Aunque se ganan otras cosillas, pierdo aquello que me parece que más caracteriza al rol: la interpretación, la mímica y la improvisación —sobre todo la improvisación: amiga, tormento y compañera—. No obstante, me gusta leer y, ciertamente, con todo el tiempo del mundo para pensar, las acciones son, a priori, más lógicas, más meditadas y más... novelescas. Minipunto para el rol por web, que podría facilitar, teóricamente, cierto tipo de partidas.

¿Entonces?
Entonces nada. Personalmente veo una tendencia al desastre. He jugado cinco partidas de las que sólo he conseguido terminar una de Castronegro (y porque en mesa llevaría media hora, que si no ni eso). He jugado con gente 'de confianza', con frikazos con cientos de posts al mes, pero no importa: las partidas se mueren. Podría entrar a discutir por qué se mueren las partidas, pero en realidad creo que importa más el hecho que las causas. De hecho, en la partida que jugué con un par de amigos en nuestro pequeño foro, las cosas murieron de igual modo. Uno dejó de conectar asiduamente, daba largas y la partida se fue al carajo. Siempre igual.

Mi experiencia como jugador de rol por foro ha sido bastante mala, la verdad. Ofrece cosas buenas, sí; pero a la gente que he visto participar no las aprovecha. Hay quien parece que no aprobó lengua en primaria y quien cree que la gramática es lo que permite clasificar las bacterias según la composición de sus paredes celulares y de cómo éstas se comportan ante distintas tinciones.


Añadamos a esto que yo intenté narrar una y que me sentí con las manos demasiado atadas. Me sentía torpe, que el sistema era farragoso para usar en red, que los lapsos entre respuestas (a menudo de días) cortaban el desarrollo y demás. Creo que fue una experiencia horrenda, la verdad. Personalmente, he llegado a la conclusión de que el RPW debería ser distinto al rol real, muy distinto. Demasiado distinto. De hecho se parece tanto al rol de mesa como un Final Fantasy: es otra cosa. Es así de sencillo. No se puede medir en los mismos términos porque no es lo mismo, no tiene las mismas estrategias, ni las mismas ventajas, ni los mismos defectos. Hablo de que un combate de D&D no se puede jugar por foro porque es un coñazo, señores. Se pueden hacer adaptaciones, claro, jugar con un sistema de tiradas mínimas (con lo que ya no es D&D), o poner 20 posts al día y jugar 10 minutos de partida normal habiéndole dedicado un par de horas. Para acelerar, por lo que he visto, muchos jugadores suponen cosas y colaboran en la narración, es decir, hacen una especie de cadáver exquisito. Explico el problema desde mi punto de vista: si quiero participar en una creación compartida, lo hago directamente. Si quiero dirigir una partida, es porque quiero decidir qué sucede alrededor mientras los sujetos sorprendentes y no controlados toquetean los hechos, los modifican; alteran el rumbo de los acontecimientos o al menos lo intentan. Si alguien dice que tal personaje está nervioso y lo afirma como un hecho en lugar de como una opinión, me da la sensación de que se intenta adueñar de la historia. Si luego cambio eso porque, sencillamente, no puede suceder así, parece que su texto tiene menos valía, que es obviable. Me hace sentir coartado. Si son dos compañeros, dos jugadores, uno podría haber preferido que eso no fuese así. ¿Dónde está el límite entre lo que un jugador puede manipular y qué no? Yo no manipulo el escenario. He jugado demasiado en mesa. El escenario es ajena, está ahí pero es como el mundo real. Puedo opinar lo que quiera sobre él y sobre las criaturas que lo pueblan, pero no domino sus reacciones, sus interpretaciones o el mobiliario que hay presente en la sala. No me gusta lo caótico que resulta que cada uno pueda añadir su granito de arena. Si no he dicho que en la sala hay una mesa, tal vez sea porque NO HAY tal mesa.

Por otra parte, volviendo a las tiradas, hacerlas en un foro y esperar al máster es un coñazo. Es así de simple. Si contamos que, aparte, cada persona tiene sus problemas propios (de conexión o de cualquier otra índole) y que desaparece un par de semanas, y que luego le pasa a otro. Y que luego uno tiene exámenes. Y al final, contando que ya hay una espera pseudoaleatoria entre mensaje y mensaje, la sensación, para mí, al menos, es bastante hastiante.

Ahora tengo otro proyecto por web en mente, sin límite de tiempo para respuesta aunque con un funcionamiento rítmico bajo la imparable batuta de un metrónomo. ¿Que los jugadores no responden a tiempo? No importa, el mundo sigue su curso. ¿Será realmente jugable? Personalmente lo dudo, pero al menos finalizará a tiempo y no parecerá un viaje en Vitrasa. Será mi último proyecto para RPW, si sale mal lo abandonaré, al menos como máster, para siempre. Como jugador, dado que todas las partidas menos una que parece que va a terminar (aunque yo he muerto, la de castronegro) y otra que, más rápido unas veces, más lento otras, parece que se mantiene a flote, se han cancelado; tampoco le veo un gran futuro. A ver si el mundo me sorprende y el RPW puede mantenerse, por ahora, desde luego, no parece tal.