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miércoles, 5 de mayo de 2010

Troll

Un ruido de piedras entrechocando con el suelo y las paredes se acercaba, como algún tipo de extraña avalancha dirigida.

- ¿Qué coño...

Y por un extremo del pasillo vieron acercarse a una figura muy grande, alta y ancha que corría atropelladamente con los brazos extendidos hacia ellos.

- ¡Corred!

- ¡Es un troll! —dijo Ber saliendo al pasillo y mostrando las vacías palmas de sus manos.

- Este hombre está loco —musitó Nissit provocando sonrisillas nerviosas en el resto.


El troll se detuvo a unos metros de él, Ber se agachó, cogió una de las piedras desprendidas, tan grande como su mano y se la tendió al troll con ambas manos. Él, tras un instante de dudo, puso una de sus manos a modo de bandeja, una mano casi tan grande como la mitad del tronco de un cottar. Ber dejó la piedra sobre su mano y el troll se llevó la lasca a la boca. El crujido de la piedra al ser destrozada por la potente mandíbula resonó gravemente, como un temblor que prometía muerte y destrucción.


El troll, cuando acabó de masticar y de tragar, volvió a colocar su enorme manaza.

- Traedme más piedras —dijo Ber sin moverse demasiado.

Y así, piedra a piedra, los cottar se fueron ganando la simpatía de un troll hambriento.

- Pues no es tan buen sistema de defensa...

- Sí, seguro que cualquiera se ponía delante del troll enseñando sus manos desarmadas para ver cómo reaccionaba...


Siguieron caminando y en uno de los pasillos encontraron una sucesión de 13 puertas, 7 a un lado y 6 al otro, intercaladas.

- ¿Crees que tienen trampas, Nissit?

- Ni idea, se ve que no sé mucho de este tipo de trampas. No he visto ninguna antes.

- Hasta ahora lo hemos ido superando, ábrela.

Nissit miró a los demás, el grupo asintió.

CLAC.

- Mierda, joder —masculló Nissit.