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viernes, 2 de abril de 2010

Ramoncín y la Inciclopedia

Cuentan hoy en menéame que el antiguamente conocido como Rey del Pollo Frito, actualmente conocido como el kinki ese de la SGAE, pidió... bueno, sus abogados pidieron, que se retirase un artículo de la inciclopedia que, por si alguien no lo sabe, es como la wikipedia pero en clave de supuesto humor (aunque, realmente, muchos artículos no tengan el menor atisbo de gracia por ninguna parte).

El caso es, ya se dice en algunos comentarios de la noticia, que ésta es, a todas luces, una medida estúpida. Internet es un problema a muchos niveles, soy perfectamente consciente; pero es que hay que ser necio para creer que la mejor solución es retirar algo de la Red con amenazas. ¿Por qué? Porque me juego el cuello a que ese estúpido artículo sobre el kinki ese de la SGAE ha tenido más lecturas hoy (o las tendrá entre hoy y mañana) que en todo el tiempo que lleve en la inciclopedia. Pedir la retirada de algo en internet, es como darle el Oscar a la mejor película; todo el mundo va a intentar verlo y, por tanto, es una medida absurda y contraproducente para sus teóricos intereses, aunque vería perfectamente normal que sólo quisiese que la gente leyese el artículo, porque al menos, así, lo conocerá más gente. Pero voy a ser franco: a nadie le importa Ramoncín. Es un hecho: fue un mal músico y un peor yonki, fue un atacaperiodistas y, actualmente, es un mal personaje de vodevil al que resulta difícil tomarse en serio si no es mediante la actuación de sus abogados o mediante el canon justificador de piratería desde el momento en que nos obligan a pagar por si acaso la llevamos a cabo, en un claro ataque a la, teóricamente, inexorable presunción de nuestra dulce y virginal inocencia.

Seamos honestos: Ramoncín sigue hoy en nuestras mentes porque es un integrista fanático de la SGAE y, por tanto, es odiado. Pero, manteniendo esa honestidad, si no fuera así, si no perteneciese a la SGAE, sacando a cuatro superindies obsesionados por conocer a grupos a los que nadie conoce o recuerda; ¿alguien sería capaz de acordarse de este tipo, conocido tan solo por su mala educación y por mear en los conciertos? Lo dudo. Si no fuese de la SGAE, Ramoncín sería un desconocido, y su sombra hace tiempo que habría muerto, perdida para siempre en el profundo océano de la mediocridad.

En fin, el enlace a la noticia.