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martes, 6 de abril de 2010

Decisiones...

—Sois ya bastante mayorcitos —gruñó la voz— y creo que deberíais tener el valor de tomar vuestras propias decisiones. Lleváis... ¿cuánto? ¿12, 15 años de aprendizaje práctico? Para vosotros, la Torre debería ser un hogar al que volver de tanto en cuando; tal vez cuando surgen los problemas, tal vez cuando necesitáis perfeccionar algo; no lo sé. Pero, desde luego, lo que no podéis hacer, corazones de mi vida —entonó con sorna— es estar aquí constantemente y cargarme con vuestros estúpidos problemas. Soy vuestro maestro, joder, no vuestro padre. Me he desvivido por meter algo de valía en esas duras cabezotas que tenéis, he dedicado años y años de mi hermosa existencia a enseñaros cosas y me habéis llevado por la calle de la amargura una y otra vez. Os he enseñado todo lo que podía, de verdad que sí. Y ahora, ahora que por fin hablo de igual a igual, de Arcanista a Arcanista, creo que debo poneros las cosas muy claritas: ya decidisteis una vez que rama queríais estudiar con mayor ahínco, y ahora queda por definir la especialización... un broche de oro a vuestro eterno estudio. Un pequeño espacio de la magia en el que destaquéis como diablos.

El maestro esperó unos instantes dramáticos.

—Haced que me sienta orgulloso de vosotros, joder. Se avecinan tiempos duros y me gustaría oír que los Hijos de la Torre de Plata la montaron a base de bien.

El maestro observó a sus muchachos con atención. Cuando estallase la Gran Guerra Mágica, muchos morirían sin remedio. Tras todos aquellos años juntos, esta idea le quitaba el sueño. "Mis chicos...", pensaba con disgusto.


Palabras atribuidas al Archimago Nyrill.
Universidad Mágica de Eirenar.