Google+

sábado, 27 de marzo de 2010

- ¿Y tú qué vas a hacer? - preguntó el primero.
- Pensé en especializarme en ilusión. Me atrae la no-realidad - respondió el segundo.
- ¡Qué raro eres! ¿No prefieres una rama de materia? Al menos harías cosa de verdad, nunca he terminado de entender qué le veis de interesante al mentalismo. Aparte de la dominación, claro.
- Con la suficiente astucia, no hay nada más potente que el mentalismo.
- ¿Pero qué dices? Chorradas y juegos de manos.
Los dos estudiantes se rieron.
- ¿Y tú qué vas a hacer? - preguntó el segundo.
- Pues no lo sé - respondió el primero, aunque sí lo sabía.

Había sido elegido para seguir los caminos prohibidos. Aquellos caminos no se abrían a todos los alumnos, pues podían volverse peligrosos en malas manos. El profesor confiaba en él y le ofrecía conocer las puertas que separaban la vida y la muerte. Alguien tenía que saber hacer aquellas cosas, conocer el mundo prohibido. ¿Cómo decirle que no al maestro? ¿Cómo renunciar a la magia prohibida? ¿Y cómo abandonar los propios sueños?
- Supongo que estudiaré la senda de la curación.
- ¿No ibas a irte por la del agua?
El primero suspiró.
- Supongo que me lo he pensado mejor.

No todos puede dirigir su propio destino; sino que a veces es el destino el que lo dirige a uno.