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viernes, 26 de marzo de 2010

Mago: comprensión del mecanismo

La magia no es algo tan caótico ni tan incomprensible como podéis creer al principio, cuando uno empieza a recorrerla con dedos tímidos y temblorosos, como el cuerpo del primer amor. Los aprendices de magia tardáis un tiempo en daros cuenta de esto. Sois jóvenes. Demasiado jóvenes. Tenéis muchas cosas en la cabeza: primero queréis jugar, luego desafiar las normas e imposiciones, luego queréis dar rienda suelta a vuestras hormonas y, así, las canicas, los dados, los palos, las reglas, los labios y los pechos se vuelven promesas mucho más interesantes que la magia, mucho más tangibles. Y al final os perdéis a la deriva en el mar de caos táumico, porque seguís los astros equivocados.

Los maestros consideramos que un aprendiz se convierte en Arcanista cuando comprende el mecanismo que subyace bajo la magia. Comprendido este, todo es más fácil. Mucho más fácil. Toda la magia se solapa: un sortilegio se basa en otro y así hasta el infinito. Cuando se comprende esto, anticipar cómo se formará tal o cual hechizo, resulta mucho más intuitivo; como la conjugación de un verbo, o como la interpretación de una sonrisa. Prueba, error, conceptualización y extrapolación. Todo se resume en los mismos pasos. Es el tesón y el valor lo que distingue a un futuro mago de un eterno aprendiz, por muy estudioso que este sea.

No todo está en el libro, hay que tener un instinto, una percepción algo más allá. Hay que comprender ese mecanismo, o los datos resultarán inútiles. Ved más allá. Está ahí, esperándoos. El mecanismo está húmedo y con ganas de recibiros entre sus piernas como una amante entregada.


Clases de Taumología del Gran Arcanista Elendir.