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martes, 9 de marzo de 2010

Cottar: Uldur

Los cottar habitan, principalmente, las tierras más cálidas, situadas en la depresión entre los mayores sistemas montañosos, en el centro-norte del continente. Al sur tiene la Tierra de Todos y de Nadie de la Orden Negra. Al Este, al otro lado de las montañas del Nacimiento de la Luz tiene el reino de los x'vord y al oeste, al otro la de la montañas de la Senectud de la luz tiene el reino de los Dublios. Al Sur de la tierra de Todos y de Nadie, tras el Gran Muro, se encuentra el reino de los doranos, los arteros y astutos tecnólogos de Tilangibén.

El reino de los cottar se conoce por Uldur. Al oeste de las montañas del Nacimiento, al pie de las mismas, hay una serie de campamentos militarizados destinados a impedir las incursiones de los x'vord. La presencia de estos se alerta gracias a una línea de detección ritual que avisa a los campamentos próximos de cuándo la cruzan. Hay tres de estas líneas de detección hasta llegar al estrecho que forma El Paso. Allí, cerrando los accesos, se levanta un muro de casi 10 metros de altura en su zona más alta, con unos 7 metros en casi todo su recorrido; a lo largo del que se intercalan torres y algunas runas rituales. La lengua de mar que separa la península del este del resto del continente está plagada de redes en la que los x'vord se quedan enganchados y se ahoguen, dada su escasa adaptación al medio acuático.


Los cottar tienen su capital, Iledum, en la región oeste de Uldur, a apenas un par de días de las Montañas de la Senectud y casi colindantes con las escasas poblaciones dublias que se asentaron en el lado cottar de las montañas tras la firma de los diversos tratados de paz que se fueron forjando a lo largo de los siglos.

Iledum es el ejemplo de belleza cottar, una ciudad de formas perfectamente ordenadas en el que los contrastes entre colores muy claros y oscuros se alternan con complicadas y variadas formaciones vegetales cuidadas con mimo y excesiva dedicación. Iledumhur, el castillo de Iledum, posee, probablemente, los jardines más trabajados y vistosos de todo Tilangibén. Están a cargo de los Ar-hum - que podríamos traducir por «jardinero», aunque para los cottar tenga un significado más profundo ligado a conceptos muy abstractos y, en general, artísticos - uno de los gremios más reputados y económicamente pudientes. Los Ar-hum tienen un cargo heredable, aunque si uno de ellos muere sin dejar descendencia, se busca a un joven al que preparar para el cargo. Así, el número de Ar-hum permanece prácticamente constante en todo momento.

Iledum es, propiamente hablando, la única verdadera ciudad de los cottar. El resto son pueblos, más grandes unos y pequeños otros en los que se da cobijo a un gran número de cabezas de ganado con las que se comercia, se alimentan a los cottar y se sacan diferentes materias primas. Casi todos los representantes de los dublios y de los doranos que, por una razón u otra, habitan en territorio cottar, lo hacen en Iledum o en sus alrededores; habiendo, incluso, barrios enteros ocupados por individuos de estas especies en la ciudad.


Únicamente los gobernantes, sus esposas, hijos y diplomáticos tienen permiso constante para viajar entre reinos y en momentos de profunda paz incluso los x'vord participaron en estos acuerdos, a pesar de su belicosa conducta ancestral. Estas personas representan en todo momento a las especies a las que pertenecen por lo que son instruidos en los modales de las demás especies inteligentes, en sus idiomas (en la medida de lo posible, pues, insisto, la lengua de los x'vord es difícilmente interpretable e imposiblemente pronunciable por otros órganos fonadores). Se les inculcan nociones de etiqueta y de diplomacia a todos ellos y luego se les redirige según sea conveniente. En toda capital hay, permanente, media docena de diplomáticos de cada especie, aunque se van rotando a menudo. En los pueblos grandes y en las ciudades también suele haber alguno, aunque se dedican a tareas menores. La mayoría de los diplomáticos, esto es sabido por todos, buscan información. Son infiltrados legales que buscan secretos del pueblo que los recibe. Este juego se permite para todos por igual. Muchas veces, cabe destacar, un diplomático de una especie ha pasado tanto tiempo en un lugar, que ha terminado haciendo doble juego. Por eso actualmente, se rota a esta gente, para que nunca lleguen a sentir tanto apego por su nuevo destino, como por la tierra que les vio nacer.



Al sur, en la Tierra de Todos y de Nadie se localiza el lugar en el que se entrenan y en el que viven los brujos. La organización original, la de Tilangibén, está formada, fundamentalmente, por cottar, doranos y dublios, aunque para estos - por muy necesaria que fuera la existencia de la Orden - siempre fueron poco más que asesinos especialmente entrenados.


Al oeste, en las tierras de los dublios...