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sábado, 20 de marzo de 2010

Cottar: cargos

Los cottar se someten a la voluntad de un rey. El cargo de rey sólo puede ser ocupado por un cottar, y a la hora de elegirlo no importan su procedencia, economía, edad – puede, incluso, ser menor – o sexo. Es elegido mediante un sistema de dos votaciones en el que participan todos los cottar mayores de edad: un cottar un voto. En la primera votación, el voto es obligado para todos los mayores de edad. Los dos cottar con más votos participan en una segunda vuelta en la que sólo se puede votar a uno de estos dos (o no votar, esta vez sí). El vencedor es nombrado rey y ha de mudarse al palacio de Iledum, donde todas sus necesidades serán atendidas para que pueda dedicarse por entero a sus quehaceres como gobernante.

El rey cottar se encarga de la seguridad de la especie, de trazar los planes económicos, militares y políticos y de redistribuir las riquezas del gobierno. La libertad con la que puede actuar es absoluta: puede basar sus decisiones en consejeros, en consultas populares o puede, directamente, imponer su propia voluntad, sin consultar ni tener en cuenta la opinión de nadie más.

Los cottar, debido a la nobleza inherente a su especie, no desconfían ni se traicionan. A lo largo de la existencia de su reinado, sólo dos reyes han muerto sin deberse a enfermedad o accidentes; y sólo de uno se sabe que fue asesinado: murió a la vista de todos y en plena calle, víctima de un brutal espadazo. Es muy extraño que se tomen medidas tales. Lo más común, cuando el pueblo se siente atacado por las decisiones del rey, es una rebelión pacífica: gente en las calles, protestas firmadas; todo con el único afán de indicar a su gobernante que hay opiniones en contra de sus políticas; y este, en general, se adapta al pueblo buscando el mayor beneficio para todos.



Supeditados al rey, cuyo cargo es vitalicio, se disponían – típicamente – tres Potenciados, uno en cada frontera del Reino, aunque tras la formación de la Orden de Brujos, dado que desapareció la frontera con el reino dorano, desapareció también uno de estos cargos. Actualmente existen, pues, un potenciado en las Montañas del Nacimiento de la Luz y otro en las de la Senectud de la Luz.

Los Potenciados son uno de los cargos cottar más importantes y son designados por el Rey. En la frontera que ocupan tienen – teóricamente – tanto poder como este; con el objetivo de acelerar muchas de las decisiones cuya postergación – para conocer la opinión real – actuaría en claro perjuicio para todos. En la práctica, se podría decir, son los verdaderos jefes militares cottar, ya que el grueso de los ejércitos se sitúa en estas fronteras y responden a las ordenes de estos cargos.

En Iledum, el ejército como tal no puede entrar salvo con permiso expreso y escrito del rey o en caso de invasión enemigo. Esta decisión fue tomada tras el único rey asesinado, que cayó bajo espadas de los militares, cuyos sueldos y posición social habían sido mermados numerosas veces durante aquel reinado, hasta que su situación se volvió difícilmente sostenible.Qué llevó a Armus II a imponer una actitud tan antimilitarista es un misterio: sus defensores sostienen que en su mente visionaria, concebía un mundo en el que las distintas especies de Tilangibén habían dejado de matarse entre ellas, pero lo cierto es que contando el instinto sanguinario de los x vord es una teoría difícil de creer. El único cuerpo armado de la capital es la Guardia Real, un puñado de hombres que han jurado proteger al rey bajo la supervisión mental del Arcanista Mayor y a los que se les hace un examen mental cada 50 días para asegurarse de su verdadera lealtad a su protegido.


A la muerte del rey se vuelven a convocar elecciones y se elige a uno nuevo. La pareja del rey se considera su Acompañante y, aunque – teóricamente – no tiene poder propio, es sabido que muchos Acompañantes gobernaron en la sombra, siendo el Rey – o Reina – una mera sonrisa, un artificio. Un truco de humo y espejos. No obstante, estos gobiernos no estuvieron marcados ni favorable ni desfavorablemente, indicando, en cualquier caso, esa nobleza cottar de la que ya hemos hablado.