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jueves, 11 de marzo de 2010

Cottar: alimentación

Alimentación:

Los cottar, como ya hemos dicho, son criaturas hematófagas. De su boca en forma de V asoman dos largos colmillos, de entre 3 y 5 centímetros, con una morfología que les permite perforar la piel de sus presas sin encontrarse resistencia ni causar daño. Uno de cada doscientos cottar sufre alguna anomalía morfológica en los colmillos, lo que causa que la mayoría de animales sufran (en proporción variable según las características de la malformación) cuando el cottar se alimenta. Uno de cada mil cottar, en cambio, tiene una mutación que hace que los colmillos no se desarrollen apenas, necesitando ayuda externa para perforar a su presa. Esto, en general, se arregla con cuchillas, aunque esta solución causa bastante más daño al animal, por lo que este opone una resistencia mucho mayor, dificultando la toma.


La explicación ancestral de esta dieta, presenta la sangre como el líquido de la vida. Los cottar se alimentan del líquido que da la vida a los seres vivos, se alimentan de la esencia misma de la materia viva. En ninguno de sus mitos se establece que Lorien se alimentase de sangre, aunque, sí se explicita que creó a los cottar semejantes a ella.


El mordisco:

En general no produce dolor de ningún tipo y muchos animales lo encuentran incluso placentero. De hecho, es común que durante los juegos sexuales cottar se recurra a estos mordiscos, aunque salvo parejas formales y duraderas no se suela llegar a ingerir sangre.


Los cottar, para alimentarse, suelen utilizar siempre los mismos animales y descubrir cómo les gusta más ser mordidos, así, casi simbióticamente, uno obtiene el placer de ser mordido y otro obtiene el alimento que necesita para vivir. Un cottar, no obstante, podría decidir que el mordisco no fuese agradable, clavando fuerte los colmillos, hasta el nacimiento del diente, con lo que desgarrarían carne y vasos; aunque esto se trata de una maniobra a la desesperada, pues un movimiento en falso de cualquiera de los dos implicados podría partirle los colmillos dificultando posteriores tomas.



La ingesta:

La mayoría de cottar disponen de unos cuantos animales -en las ciudades suele tratarse de miaulladores y alasdecobre; en el rural, en cambio, suelen optar por las propias cabezas de ganado- de los que se alimentan. Para los cottar, la sangre lo es todo. De ella sacan todas las sustancias que necesitan: proteínas, lípidos, hidratos de carbono y biomoléculas varias (incluyendo, por supuesto, el agua). Curiosamente, los cottar no beben agua si pueden evitarlo, aunque sepan que se puede hacer, que hidrata y calma la sed. Hay un precondicionamiento psicológico: el agua es mala, es asquerosa, está sucia. Eso se les dice desde pequeños. «Si hay seres que viven en el agua, hay seres que expulsan sus residuos en ella», sentencian con pleno convencimiento. Para ellos la sangre ya ha sido depurada, está limpia y por eso se hace viajar por el cuerpo, de punta a punta, para oxigenarlo y alimentarlo. Así, la consideran la bebida y el alimento perfecto.


Un cottar no tomará agua si no le va la vida en ello. Tiene que empezar a sentir un malestar serio debido a la deshidratación para que se decida a tomar agua, y es posible que alguno especialmente remilgado vacile incluso entonces.



El procesado:

Desde el momento de la ingesta, transcurre muy poco tiempo hasta que asimilan los nutrientes. Tal vez el tener una dieta tan reducida haya permitido desarrollar a los órganos de los cottar una velocidad de procesamiento brutal, tendremos que estudiar esto en mayor profundidad. Cabe decir también que les basta con dos décimos de litro al día para vivir, aunque algunos cottar bien posicionados ingieren cantidades mayores para demostrar su poder adquisitivo.


La eliminación:

Los cottar expulsan un líquido mucho más viscoso que el agua (de entre 10 y 20 Poises) como resultado de todos sus procesos excretores y digestivos una o dos veces por semana.


Preparación de la sangre:

Hacer que el animal del que se va a ingerir la sangre se alimente previamente con ciertas sustancias se considera de sumo gusto. Determinadas plantas, como la Dulcificadora, o la Provocadora de sueños se consideran de uso común, aunque algunos individuos han llevado esto mucho más allá, buscando la combinación más agradable de sabores o la consecución de ciertas propiedades: sustancias excitantes, narcóticas, etc., siendo un sistema mucho más placentero que el de las inyecciones en sistema sanguíneo.