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miércoles, 3 de febrero de 2010

Piloto

Había llevado una vida ruin. No discutía tal cosa. No se merecía segundas oportunidades, por lo que, de un modo u otro, se sentía afortunado de estar allí. Había matado gente, no se podía decir que todas las mujeres que yacieron debajo de él se consumiesen de deseo, había robado a punta de pistola de una punta a otra de los Núcleos centrales, había saboteado Naves de Control, había calcinado edificios administrativos y ahora se encontraba a los mandos de su nave E-D36. Una nave de clase D con 36 años a sus espaldas, una antigualla que dirían algunos, pero seguía viva, como él. A pesar de todos los errores - AACD-f, según ponía en las Hojas de Revisión, aunque no fechaba dichos fallos -, seguía allí, sobreviviendo a su típica condena a muerte. Aquella Exploradora de clase D, una nave de carga armada, fundamentalmente, era hoy su casa, su vehículo y su reino. Y, seguramente, fuese algún día su tumba. El día que fallase el mecánico, claro.

La negrura más allá de los Círculos Exteriores siempre le había llamado la atención. Era inquietante no ver los pálidos ojos de las estrellas en el espacio que se abría ante uno. Un denso y monótono paisaje negro que lo envolvía todo. Las pocas veces que los sistemas de detección de la nave marcaban algo era una nave E-DXX, la mayoría de las veces una nave abandonada que flotaba a la deriva; seguramente a causa de algún fallo en la depuración del aire o del agua; otras veces eran fragmentos de una de estas naves, y otras, las menos, eran Ellos: las criaturas que se extendían más allá del Círculo Externo. De todas las formas y colores y con todas las propiedades que uno pueda imaginar. Cada vez que aparecía una era todo un desafío de pruebas hasta descubrir cómo se podía solucionar el problema. Él no solía tomar parte en eso, sólo pilotaba: hacía los quiebros imposibles, los giros más peliagudos - cuando todos los demás estaban atados a sus puestos para no irse al suelo - juegos de propulsión y demás; la nave era parte de él, o él de ella.

- Fallo de presión sin concretar en conductos. Tobías, échale un ojo.

La Exploradora perdía potencia a marchas forzados y unos golpeteos metálicos se oían a través del sistema de ventilación.

- Esta nave se cae a pedazos, joder... - maldijo por lo bajo.