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lunes, 11 de enero de 2010

Proyecto eugenésico

Ber

Examinaba al drow que tenía en el hospital, ya había cancelado las clases. Iba mejorando con exagerada lentitud, tardaría semanas en estar bien. Yo ya no podía hacer mucho más por él aparte de seguir su progreso y suministrarle algún analgésico de vez en cuando. Fui a ver a Alain para pedirle tinta, a raíz de haberlo visto pintando en libros supuse que tendría más. Me dio un tarrito sin poner grandes pegas. Hice una lista de hierbas que usaría para el desarrollo de determinadas pociones que resultarían muy interesantes, esperaba, de ahora en adelante y otra de instrumental médico que iría necesitando.

Seguía ocupado en estos quehaceres cuando Luna me interrumpió. Se acercó a mí, aparentemente indiferente de mi ocupación.
- ¿Qué quieres? - le pregunté directamente.
- He... - comenzó vacilante - he ido haciendo... progresos en magia curativa.
- Muy bien - le dije casi condescendiente - ahí tienes un drow malherido.

Ella dudó un instante, y se dirigió al drow. Examinó sus heridos con la vista antes de empezar y me miro un momento, luego empezó a hacer aquellos complicados gestos de mago; unos ostentosos y llamativos gestos, acompañados de aquel sonoro cuasicantar del que hacían gala siempre que conjuraban. Terminada la conjuración en sí, llevó sus dedos con refulgencia blancoazulada hacia las heridas y los pasó por ellas. Pronto sus manos estaban de su color natural y eran las heridas las que brillaban con aquel pálido destello. Me di cuenta sin gran esfuerzo de que gimoteaba muchísimo menos.
- Buen trabajo - comenté.
- Gracias - respondió con una sonrisa - iré a decírselo a Óxios.
- Ten un buen día.
- Buen día para ti también.


Seguí dándole vueltas a las listas que estaba escribiendo y cuando al fin me di por satisfecho, eché un último vistazo al drow. Sin novedades, tal y como esperaba. Salí del hospital y me dirigí a casa de Aruala para darle las hojas - que había cogido de libros repetidos en la biblioteca, seguía sin entender por qué todo aquel revuelo contra Alain, que había hecho algo completamente lógico.
- Me quedaré la de las plantas, a ver si encuentro algunas que puedan cumplir su función; y llevaré la de instrumental a Libur.
Asentí educadamente.
- Por supuesto, alteza; muchísimas gracias.
- No hace falta que me llaméis así, por favor - dijo perceptiblemente alterada. No parecía disfrutar del título.
- Claro, disculpe maje... disculpe...


Luego fui a hablar con Kshandra para preguntarle si podía hacerle un simple conjuro de detección. Sonrió tranquilamente y consintió. El resultado fue claro y positivo: una pequeña vida se gestaba en aquel vientre.
- Estás embarazada - le dije en élfico.
- Lo sé - respondió en el mismo idioma - me di perfecta cuenta cuando sucedió. Es de vuestro Alain.
- ¿Quieres participar en un... proyecto de... mejora... de eugenesia?
- ¿Cómo?
- Para mejorar a las personas que lo viven, me refiero.
- Está bien - respondió tras valorarlo durante un instante -. ¿Es peligroso?
- No, no debería. Empezaré con dosis muy pequeñas y las iré aumentando según vea progresos.
- Está bien.

Luego fui buscando por este procedimiento a todas las embarazadas del pueblo. Los resultados fueron menos decepcionantes de lo que esperaba, 15 cottars y 6 elfas, de las que se interesaron por mi proyecto 6 de mis conespecíficas y todas las elfas. Parecía quelas elfas tenían una cierta preferencia por optimizarse, tal vez esa característica suya de vivir siglos les hacía preferir arriesgar en pos de unas mejores condiciones de vida; muchos cottar nunca entendería ese punto de vista.