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martes, 3 de noviembre de 2009

Los dungeoneros

Soy dungeonero. Más o menos. Juego a D&D desde que tenía 15 años. Hace 7 de eso. Vale, no es que sea demasiado mayor ni que haya probado demasiadas cosas en cuanto a D&D se refiere. He jugado 3ª, 3.5 y 4ª y me he leído algunos manuales de AD&D 2ª y siempre me pareció un juego bastante libre. De hecho, tanto como cualquier otro juego. Son juegos de rol, imaginas un escenario y haces cosas usando el sistema que te ofrecen. Ese es mi concepto de juego de rol y se lo aplico a Cthulhu, a D&D, a MdT, no importa. El juego te ofrece algo, lo usas y juegas. El último término es importante: "juegas". A los juegos de rol, se juega. Puede parecer una obviedad, una repetición estúpida o todo lo que queráis. Pero desengañaos, hay quien no juega a los juegos de rol, hay quien hace análisis y los plasma cutrecientíficamente.

Lo cierto es que que mucha gente parece tener en baja estima a los dungeoneros y siempre me pareció extraño. Pero es que muchos dungeoneros son unos putos cabezascuadrada, como muchos jugadores de WoW (otra experiencia que he probado durante bastante tiempo, así que sí, sé de qué hablo).

En D&D, queridos antidungeoenros se puede interpretar, como en cualquier otro juego. Quienes creen que hay juegos de rol para los que interpretan y juegos para los que no, creo que tienen alguna especie de problema o de lesión. La interpretación es libre, no está reglada, y por tanto es bastante irrelevante si un juego le dedica media página o cincuenta. Al final se verá limitada o impulsada, únicamente, por las ganas de los jugadores.

El caso que me atiene hoy, de todos modos, es otro: ¿se necesita tablero para jugar a D&D?
La respuesta evidente es: no. Así, negación tajante. Llevo años jugando y he usado tablero muy pocas veces, pero parece que los dungeoneros arquetípicos, estos que, supongo, se pasan horas rebuscando la mejor combinación de dotes, armas y sortilegios abjurativos para convertirse en semidioses; se resisten a obviar el tablero. "¿Cómo puedes saber dónde está cada cosa con el tablero?". Y no puedo dejar de imaginar la escena de combate, lloviendo flechas, conjuros, sangre y dientes por todas partes, y el grupo de jugadores, examinando la jugada tranquilamente, porque hay turnos, gracias a Dios, y hay un precioso tablero de combate sobre el que decir: "puesss... me muevo para aquí. Sí, aquí. No, mejor no, retraso una casilla, no doy AdO y lanzo un conjuro de área aquí, donde pillo a cinco malos malosos y...".

En general, he de decir, todo esto no me inspiraba tantas críticas; pero es que hoy alguien me dijo "si juegas sin tablero, no juegas D&D" y he de decir que mi incredulidad nunca había alcanzado cotas tan altas. No hablando de rol, al menos. Tal vez hablando de religión o de política sí, pero no de rol. Personalmente, todavía no conozco a nadie que utilice un reglamento tan denso y especializado como el de D&D punto por punto. Siempre hay modificaciones varias para ajustarlas al grupo de juego. Lo que me vinieron a decir es que eso no era D&D. Nunca pensé que diría esto, pero me encontré con talibanes de los juegos de rol y entre estupefacto y decepcionado, acepté la cabezonería de los dungeoneros y la mala fama que se ganan entre otros colectivos roleros. A pesar de que D&D sea el primer juego de rol y que todos hayan bebido de su fuente cambiando cosillas pero manteniendo gran parte de la esencia, no era culpa del juego, no; era culpa de lo que la gente puede llegar a obcecarse.

Menos mal que los jugadores de Mundo de Tinieblas pueden ser igual de insoportables con detalles del tipo: "es 1844, así que tiene que despertarse la santa madre lagarto de Ventrue que estaba durmiendo en una iglesia enterrada bajo una bosta de camello en el Sáhara, no lo leísteis en el manual de Bostas saharianas? Estamos jugando MdT o qué estamos jugando, porque ya no sé, ¿eh?". Hay obtusos en todos los juegos, así que mayor comprensión y cariño para los dungeoneros que son solo tan obcecados como cualquier juego con unos cuantos años a la espalda.