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domingo, 12 de abril de 2009

Ciclo primero

- ¿Que qué pasó en el primer ciclo?

Pues que los seres humanos se expandieron, como una plaga de insectos, comenzaron a conquistar y a expulsar a los nativos de sus tierras. Talaron los bosques de los elfos y los cottares y excavaron las minas de los enanos y los gnomos, hicieron zarpar sus naves a través de los reinos de las sirenas y los núrumbes. ¿Por qué, me preguntan a menudo? ¿Por qué a ellos y no se atacó las altísimas colinas de los grooms o las ciudades de los seres de luz, por qué se permitió vivir a los ogros en sus bestiales manadas?

Se podría sugerir que fue por los recursos: por la madera, la piedra y los metales, que los elfos y los enanos vivían en un mal sitio respecto a los intereses humanos. Podría ser. También podría ser que el ser humano se aprovechase la apariencia más débil que mostraban respecto a otras especies como pueden ser los groom o lo ogros. O puede ser algo mucho más peligroso, atrevido y decadente: el ser humano desplazó a los elfos, a los enanos y a los gnomos... porque se parecían. Unas mismas proporciones y partes corporales, eran... como distintos pueblos de seres humanos. Los mataron porque querían ser únicos, como únicos eran los ogros o los seres de luz. Líderes de sus formas. Y no cedieron hasta conseguirlo. Sembraron sus campos con los cadáveres de sus semejantes y gobernaron su propia barbarie y decadencia. Los grooms se quedaron en la Gran Colina, los ogros en las faldas de la misma; los Seres de luz al este y los humanos al oeste. El resto de las especies supervivientes vivieron en pequeños pueblos perdidos entre los bosques, huyendo a la menor señal de peligro, si es que tal modo de vida puede considerarse vida.

Fue ya cerca del final del ciclo cuando los elfos y otras criaturas torturadas por los humanos desde hacía siglos y que en aquel momento veían una rápida merma de sus territorios debido al imparable avance tecnológico humano,  decidieron un último ataque a la desesperada. Pocos apoyaron a los humanos en esta lucha. Se dice que uno de estos apoyos fue el gran caudillo Roggoz, el de los tres ojos, fiel siervo de Ibbenhalassid, uno de los nombres del dios del Caos, quien convenció a distintos héroes humanos para una última batalla en la que se decidiera de una vez por todas el destino de las especies venidas a menos. Sin que se sepa muy bien cómo, los elfos (o tal vez otros) consiguieron un apoyo inesperado, un apoyo de la naturaleza: los animales, las plantas, las bacterias y el clima parecieron ponerse de su parte. Se dice que fue la diosa Naturaleza en sí, pero ya sabes cómo son estas cosas.

No se sabe muy bien qué pasó en esta última batalla y, a decir verdad, hay pocos escritos posteriores. Se dice que participó incluso uno de los 12 reyes humanos, acompañado de su valor y de sus mejores soldados. Pero bueno, hijo, esto ya es solo leyenda y las leyendas son confusas, ¿nunca has oído la canción Negros filos en los árboles? Pues se supone que habla de los mismos héroes humanos, y en esa canción parece que apoyan al otro bando. En fin, una tontería: los dioses no existen, los héroes tampoco, y no merece la pena darle vueltas al asunto. Seguramente sea solo la loca idea de un bardo borracho que compuso una buena pieza y quedó, pasando de boca en boca, de generaciones en generaciones.