Google+

lunes, 9 de marzo de 2009

Política Agraria Común

La PAC es una de las políticas más importantes de subvenciones y gestión de la UE con unos fondos que rondan el 50% del presupuesto comunitario europeo.

Nació en los años 50, en una europa arrasada por la guerra, en la que el abastacimiento no estaba, en absoluto, asegurado. El objetivo, pues, era claro: alimentar a una población que se moría de hambre. Lógico y natural. Así pues se erigió un sistema de subvenciones que daban más cuanto mayor era la producción, facilitaron la integración de una mejor tecnología, medidas para la jubilación anticipada, etc.

Pero llegan los 80, aquellos maravillosos años, y Europa ya se ha repuesto bastante de aquel batacazo que supuso la Guerra del señor Adolf y el viejo continente es autosuficiente. Es ahora cuando la UE tiene que afrontar excedentes, exportándolos (subvencionado), almacenándolos o, directamente eliminándolos (porque demasiado producto, disminuye el precio). Esto, que quizá os parezca bien y quizá no, requiere de un gran presupuesto y, si encima se ponen a tirar alimentos, parece obvio que hay gente que va a estar en contra. Mucha gente estuvo en contra.

Llegan los 90 y, directamente, se establecen cuotas; y estoy seguro de que muchos recordáis todavía las cuotas lecheras, y a los ganaderos tirando leche. La PAC se centraba, en este momento, en que la agricultura fuese sostenible, en que fuese respetuosa con el medio. A principios del siglo XXI, volvió a cambiar, centrándose en el desarrollo rural, en la mejora de las explotaciones, en la diversificación de las producciones, etc., y se puso límite a la partida presupuestaria de la PAC.

En 2003 los agricultores dejan de recibir tanto más dinero cuanta mayor sea la producción (hasta alcanzar la cuota), dependiendo la ayuda de la oferta y la demanda y premiando, además, el respeto por el medio y el cuidado en ciertas normas ambientales.


Estoy seguro de que algunos ya habréis dejado de leer porque os parece un tostón, porque no hay tetas, ni hostias, ni miembros sesgados de forma violenta; otros muchos lo habréis leído y os preguntaréis adónde demonios quiero llegar.

Pero es que, involuntariamente, la PAC busca (ha buscado, más bien) el parasitismo.

¿Suena bruto? Sí, suena bruto. La PAC no se utilizó como una subvención y ahí empezó a desarrollarse un tejido tumoral enfermo, retorcido, abocado al fracaso. La UE destina 50000 millones de euros a la PAC para dar un sueldo (más o menos) al agricultor, posibilitando que luego, les paguen una cantidad irrisoria por aquello que producen, y cuyo precio se ve hinchado un 1000 o un 2000% hasta llegar al consumidor. ¿Es pues una solución? ¿Destinar prácticamente la mitad del presupuesto comunitario de la Unión Europea a financiar a un sector que, por otro lado, dejan que sea directamente estafado es una forma de hacer las cosas? No: es una forma de engendrar parásitos. La agricultura empieza a vivir de la PAC, así que pagamos menos al agricultor... que para eso está cobrando la PAC; con lo que el agricultor se hace más dependiente de la PAC, con lo que le podemos pagar menos, con lo que... ¿Se capta bien la idea, no?


Aparte de esto, que me parece un problema obvio y de fácil solución (limitar legalmente lo que se puede hinchar un precio desde que sale de la tierra, hasta que se planta en la mesa; y ya veríais cómo dejaban de darle 3 ó 4 céntimos a un agricultor por un kilo de patatas), está el asunto de que cuando la gente ve dinero, pierde los papeles. La PAC se concibió para una adaptación, para gente que viviese en el rural comprase maquinaria que le ayudase, que mejorase su producción con menos esfuerzo, o en mejores condiciones, etc., y, sin embargo, muchos listillos seguían dejando a las ovejas o a las cabras mientras ellos llevaban su vida de ciudad mientras usaban el dinero de la subvención. Y ahora el toro se acerca, la UE desciende cada vez más el porcentaje de fondos que destina a la PAC y el mundo se lleva las manos a la cabeza. Y es comprensible, tanto por unos como por otros.

A veces se critica a los granjeros por depender de ayudas y parecer que no pueden valerse por si mismos, a veces se critica a los gobiernos por reducir las ayudas que daban a la gente. Sin embargo, prefiero enfocar esto como una crítica a la gente que hizo que todo esto fuese posible, que somos todos. Fue la persona de a pie la que consintió que se pagase una mierda a un granjero, fue el granjero quien aceptó un precio irrisorio porque podía vivir de la PAC, fue la UE quien pareció insinuar que podían estar tranquilos, que había PAC para todos. Todo ello ayudó a crear la burbuja, una burbuja enorme, frágil e inestable que, como todo sistema, tiende a colapsarse en algún a momento; a reventar arrastrando consigo a todos los que no hayan podido ponerse a salvo antes. 

Y entonces, con unas economías que cada vez caen más (y, creo, todo este asunto ha colaborado tanto como otros), a ver qué hacen cuando la burbuja agraria reviente como ya hicieron otras.

Y es que todo suma.