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lunes, 2 de febrero de 2009

La vida es así, más o menos...: detrás de la cortina

El mundo estaba en silencio, salvo por el viento que resoplaba y el embate de las olas, por el frío y el calor que resquebrajaban y estallaban rocas, por las corrientes de agua que arrastraban piedras y arena, por el repiquetear de la lluvia y los golpetazos de... bueno, vale, a decir verdad el mundo no estaba demasiado en silencio, pero ningún espectador alteraba la función, eso sí.

"Damas y caballeros" - comenzó a decir una voz - "tengo el honor de presentarles... El Comienzo". Allí, una minúscula hebra de ARN acompañada de otras minúsculas hebras contemplaba el vacío que las rodeaba. Con cara de concentración empezó a reproducirse con ganas de explicar cómo lo hacía cuando una audiencia conmocionada se lo preguntase implorante. Se replicó y se replicó, ella sola, sin ayuda. Era autodidacta y autocapaz, era una llanera solitaria.

Acabó su magistral actuación y se quedó expectante. El viento seguía resoplando y las olas seguían batiendo; el frío y el calor seguían resquebrajando y estallando rocas, las corrientes de agua seguían arrastrando piedras y arena, la lluvia siguió repiqueteando y... bueno... captáis la idea, ¿no? El caso es que nadie dijo nada. La hebra de ARN que en un alarde de habilidad y ganas se había autoreplicado una y otra vez suspiró y, en mal tono, dijo al tímido mundo que no se atrevía a aplaudir ni a comentar nada: "algún día os doblegaré a todos, os pondré bajo mi voluntad panda de hijosputa. Sí, algún día surcaré el mar y cabalgaré el viento, algún día me reiré del frío y del calor, detendré el agua en los ríos, y...". Y empezó a granizar con gran fuerza y los golpetazos silenciaron al ARN.

Y así comenzó la carrera por la vida, que no es más que la última y actual carrera por dominar a los demás y reírse de ellos. ¿Dios? Por favor. Ganas de pisotear a los demás, como siempre.