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lunes, 8 de diciembre de 2008

Sobre pornografía infantil...

El título de la entrada puede parecer muy bruto y, quizá, muy extraño para un blog sin pretensiones pornográficas como este, pero el caso es que, en mi no-modesta opinión, el nivel de gilipollez que está alcanzando la gente en torno a este tema roza un absurdo colindante con la mojigatería.

Me parece muy bien que se castigue la pederastia, obviamente; por mi parte se les podrían cortar las partes y, por ejemplo, arrojárselas a las cabras, como sugerirían (con bastante acierto) los salvajes de Canción de Hielo y Fuego; también me parece bien que se castigue la paidofilia, entendida como el interés sexual en los niños. Hasta aquí bien. Estos son los puntos que comparto respecto al tema con la sociedad de ovejitas que me rodea.

¿Dónde chocamos?Pues en las gilipolleces, como siempre. Chocamos en que un juez australiano condene por posesión de pornografía infantil a alguien por poseer imágenes de los Simpsons manteniendo relaciones sexuales. Solo quiero indicar que si eso es pornografía infantil, deberían prohibir casi todo el anime japonés, pues siempre se tratan de chicas de instituto (aun siendo mayores las dibujan como adolescentes) que se dedican a insinuarse, enseñar las bragas y las tetas. No quiero imaginarme cuantos hombres hechos y derechos se habrán masturbado alguna vez con cosas como ésa, y no creo que ningún juez los condenara por ello. Al menos, ningún juez en pleno uso de razón.

¿Dónde chocamos? Chocamos en que un jurado tache de pornografía infantil una fotografía de un bebé mamando de su madre. En ese momento me pregunto hasta que punto puedo pertenecer a la misma especie que el juez. ¿De verdad lo considera pornografía o le caía mal la acusada? Me da igual cómo lo miréis. Es una absoluta estupidez, y estúpido es el que hace estupideces.

¿Dónde chocamos? Chocamos en que la I.W.F. sugiera bloquear un artículo de Wikipedia a un disco de Scorpions, el Virgin Killer; en el que una niña aparece desnuda y encadenada, en una posición harto artificial. Lo cierto es que la imagen es, en cierto modo, provocativa pero, siendo honestos, solo un pedófilo la encontraría excitante de forma sexual. Es una imagen que habla sobre una infancia raptada, sobre una infancia sin poder... o, al menos, eso es lo que me expresa: un cuerpo desnudo y encadenado ante el mundo, un cuerpo esclavo que no se merece más que sus propias cadenas.
Aquí, la polémica portada.


Y es que, si no recuerdo mal, hasta hace no mucho, el desnudo era arte. Me gustaría que algún enteradillo de estos de la I.W.F. me dijera en que momento el desnudo artístico pasó a ser pornografía. Me gustaría mucho.


P.D.: intentad no mirar cuando le pongáis el pañal a vuestros retoños o podéis acabar con vuestros huesos en la fría y dura cárcel.