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martes, 7 de octubre de 2008

Starbucks

Puede que esta noticia, dado mi odio a los giliverdes (ya declarado hace unas semanas en personas que odio, pt. 2), parezca extraño, pero es que creo que hay una sutil diferencia entre ser giliverde y ser absolutamente gilipollas.

Starbucks es un sitio caro, que se reproduce por esporas una vez que toca el suelo de una ciudad y, de la noche a la mañana, aparece uno en cada esquina. A precios de infarto venden cafés mediocres, eso sí, en un vaso muy bonito, que no se diga, que aguante durante horas el líquido que te va a costar el mismo tiempo beber (bien por la cantidad, bien porque los polos no se están fundiendo, se los están echando a los frapuccinos del Stabucks - joder, ¡qué cantidad de hielo!). Y eso, para los que no conozcáis esa especie de mitosis descontrolada que supone un local de estos. Y, con esta noticia, la alegría de la huerta. Pack completo, señores del Starbucks: mitosis descontrolada y... cáncer ¬¬.

Vía menéame.