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lunes, 20 de octubre de 2008

Mundoabsurdo, pt.5

El local tenía bastante gente, era bullicioso, oscuro y lleno de humo. Era el típico bar abarrotado. Avanzaron despacio hacia una mesa y tomaron asiento. Una camarera vestida con vaqueros y camiseta se acercó a ellos, era delgada, bajita y tenía el pelo cobrizo.

- ¿Qué van a tomar?

- Dos cafés – contestó Ernest – uno con leche y un despertar.

- El despertar con leche – apuntó Alberto.

- No hay despertar con leche.

- Entonces, uno normal con leche – replicó Alberto.

- Que no, que no – negó Ernest –, un despertar. Es un reciénllegado – anotó en tono confesional.

- Pero…

- No te preocupes – dijo la camarera con una sonrisa –, todos lo toman la primera vez. Ayuda a ver las cosas de otra manera.

- ¿Son drogas?

- Si con drogas entiendes «sustancia que altera la fisiología natural», sí, lo es. Y el café también.

- Traéle un despertar – insistió Ernest.

La camarera dirigió su mirada hacia Alberto un instante. Su sonrisa parecía amable y cariñosa. Luego se dio la vuelta y se fue a la barra.

- Quizá consigas el despertar y una cama para esta noche – sonrió Ernest.

- ¿Qué? ¡Pero… pero yo pensaba que me quedaría contigo!

Ernest lo miró con ojos desencajados.

- ¿Quieres acostarte conmigo?

- ¡No! – respondió Alberto velozmente – en… en otra cama, me refería.

- No tengo otras camas. Ya sólo tengo que educarte, puedes dormir en un hotel, un motel, un hostal, en la cama de alguien a quien le gustes – Ernest tomó aire y sentenció con tono explicativo – como la camarera.

- Pero yo tengo novia…

- Tenías novia – recalcó Alberto con tono puntilloso.

- Pero… aún hoy me desperté a su lado, no puedo… hacer esto.

- ¡Estás a universos de distancia! La luz tardaría millones de años, o más, en llegar aquí. Así que, técnicamente, llevas millones de años, o más, sin ver a tu novia – Ernest sonreía, casi con condescendencia, como diciendo: «venga, chaval, tú puedes, lánzate» a un niño que mirase receloso el agua de la piscina.

- Pero… yo la vi hoy – apostilló Alberto.

- Tu mente tiene la idea de haberla visto hoy, pero nada viaja más rápido que la luz, ¿verdad? Es Relativismo.

- Es Relatividad…

- Pues eso, ¿lo ves? – Ernest sonreía al decir – Ahí viene la camarera.