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sábado, 5 de julio de 2008

Terry Pratchett - El color de la Magia

El color de la Magia fue, en su tiempo, la única obra de la hoy extensa colección de Mundodisco. Leyéndola habiendo saboreado ya obras posteriores como ¡Guardias! ¿Guardias? o El segador, la calidad de esta primera obra se ve un poco en entredicho. No es que la historia sea mala, ni la narración o el argumento se vuelvan plomizos, sino que, sencillamente, le falta elaboración, detalle y psicología en los personajes. Está al nivel, supongo, de gran cantidad de introducciones literarias, lo que puede que sea lógico si interpretamos la respetable cantidad de novelas de Mundodisco como un conjunto en sí mismo, en vez de como una colección de aventuras distintas y separadas, al fin y al cabo, en cierto modo, no es más que una primera toma de contacto de ese archiconocido personaje que es Rincewind, y de otros personajes como Dosflores, Equipaje o Hrun.

El argumento de la novela es un simplón y cogido por pinzas: un turista y un “mago de tercera” haciéndole de guía a través del extraño marco espacial que constituye el Mundodisco, además, el desarrollo de los hechos carece de la solidez que se puede apreciar en obras más recientes como Pies de barro.

Esta primera entrega de la saga tiene un tono más paródico que las demás que he leído y muchas veces toda la carne del asunto es la propia parodia, como cuando, para describir el enorme poder de un mago, lo describen como “mago nivel quince” o cuando Hrun, el Bárbaro, comenta cómo son los hechos típicos al encontrarse encerrado en una mazmorra de un lugar recóndito.

Los personajes carecen de la consistencia de la que se verán dotados más adelante: así, la Muerte, es un personaje que, aunque frío y calculador, carece de un fin buscando, sin ton ni son, la caída de los personajes. Rincewind, protagonista y personaje más detallado durante la obra, es quizás el único que merece alguna mención a su desarrollo: un tipo cobarde y ruin que, sin buscar el mal por el mal, muchas veces se decanta por él, aunque siempre hay algo que lo devuelve al redil, hasta el final de la obra… donde no se puede decir que “vuelva”.

En resumen, una primera entrega que, actualmente, y visto el tono que tomó después la saga, se debería juzgar más como una introducción al extraño mundo donde se desarrollo todo y al personaje de Rincewind, que, únicamente, por la calidad de la propia obra.