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viernes, 4 de julio de 2008

Protocolo estándar

El inspector y su ayudante abandonaron la escena del crimen y esperaron en la puerta la llegada de los técnicos de investigación.

- ¿Qué vamos a hacer? - preguntó el ayudante.
- Pediremos fotografías de todo esto y que lleven el cuerpo al laboratorio.
- Protocolo estándar.
- Así es - asintió el inspector.

Pasaron unos minutos y tres hombres se acercaron por la calle formando un triángulo, envueltos en largos y calientes abrigos. Uno de ellos, el que caminaba en cabeza, llevaba gafas.
- Buenos días, inspector - dijo el hombre de gafas quitándose el sombrero.
- Buenos días. Os habéis retrasado - comentó el inspector en tono severo. Los recién llegados lo miraron durante un instante, hasta que la incomodidad se volvió tan tangible y amenazante como la mano de un gigante haciendo cálculos desde la altura para abalanzarse sobre ellos, momento en el que bajaron la mirada.
- Lo lamento - dijo el de gafas - hubo un problema en la SRVI y, como nos cogía de camino...
- ¿Qué ha pasado?
- Un pirado que quería ser devuelto.
- ¿Y qué hicisteis?
- Protocolo estándar.
- ¿Pedisteis fotografias y que llevasen el cuerpo al laboratorio?
- Así es. Teníamos prisa por llegar aquí, ya nos ocuparíamos en otro momento.
- Oh, bien. Pues... protocolo estándar aquí también.
Los recién llegados se cuadran ante su superior.
- Nos vemos en el laboratorio, inspector.
- Así será. Y, por cierto - dijo el inspector bajando el tono - prepárense para lo peor, la escena sería capaz de herir la sensibilidad del más frío de los hombres.
El ayudante bajó la cabeza apenado