Google+

martes, 29 de julio de 2008

La libertad

La libertad puede ahogar tanto como el más cruel y apretado de los yugos, pero lo hace de forma más sutil. No es sabia, nos deja hacer cualquier cosa, incluso herirnos, mutilarnos y matarnos, pero la libertad nunca admite un retroceso, una disminución de su poder; es la dictadura por excelencia, es la zorra egoísta en su escalada de poder imparable.

La libertad es una sustancia que solo conoce su propio in crescendo, que da calor a quien siente el frío de la esclavitud hasta empezar a quemarlo, y en ese momento envuelve ya de tal forma a su presa que ésta solo puede sentir el dolor, notar como se va cociendo poco a poco entre los brazos de aquella cuyos labios insinuaron sensualmente que era la solución al frío del yugo.

La libertad es una zorra sincera.