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domingo, 27 de julio de 2008

El precio de volar

- A veces las alas no son tan grandes como para permitirnos volar - dijo el primer ángel.

- Otras veces son tan grandes que nos ahogan, nos llenan de responsabilidades, de necesidades...

- Tal vez sea mejor no tener alas.

El segundo ángel permaneció en silencio.

- Tal vez sea mejor no soñar nunca con alzar el vuelo - replicó finalmente.

- Tal vez... - corroboró con tristeza el primero.