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lunes, 2 de junio de 2008

Viejos...

No tengo nada concreto contra las ancianos, salvo que crean tener razón por el hecho de tener una edad superior a la de la población media.

Odio sus constantes quejas: nada está bien. Hoy bajé en frente de unos señores mayores, y señoras en un vitrasa (autobús del monopolio de transportes vigués). Despotricaron, al subir, sobre lo tarde que había llegado el autobús; era cierto, llevaba unos tres minutos de retraso. Seguí concentrado en mi lectura de Rober E. Howard, el creador de Conan; y cuál es mi sorpresa cuando un par de minutos después, cuando el autobús acelera en una calle vacía intentado reestablecer un poco su horario, enuncian en tono severo y despectivo: "conduce como un loco. Estos cabrones hacen lo que les da la gana", realmente "conduce coma un tolo. Estes cabróns fan o que lles da a ghana"

Los miré un poco incómodo, a ellos y a sus putas ganas de criticar al pobre conductor que bastante tiene con soportar sus preguntas sobre rutas, unas rutas especificadas y aclaradas en los carteles de todas las paradas; a los borrachos del Nocturno (búho); a los que pintan y rayan los asientos como energúmenos y a chusma varia, como para que luego, gente a priori respetable, no encuentre otro pasatiempo que quejarse.

¡Joder! Si el transporte público está mejor que nunca en Vigo, muy caro, eso sí; lo único de lo que nos podemos quejar: una puta estafa de transporte público (1,08€ el trayecto), pero quejarse de funcionamiento, mayormente, es quejarse de vicio.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, y tal... ya. Y una mierda.